El 23 de septiembre de 1932, Arabia Saudita adoptó oficialmente su nombre actual y quedó constituida como un reino unificado bajo el liderazgo de Abdulaziz bin Saud. La proclamación culminó un proceso de expansión territorial iniciado tres décadas antes y dio origen al Estado saudí moderno. A 94 años de aquel acontecimiento, el país recuerda una transformación que modificó el mapa político de la península arábiga y sentó las bases de su posterior expansión económica.
Antes de la unificación, buena parte del territorio estaba dividido entre diferentes emiratos, reinos y comunidades tribales. Las disputas por el control de las ciudades, las rutas comerciales y los principales centros religiosos habían marcado la historia regional durante generaciones.
El proceso que condujo al nacimiento del reino estuvo encabezado por Abdulaziz bin Abdulrahman Al Saud, conocido internacionalmente como Ibn Saud, quien recuperó Riad en 1902 y estableció allí el centro de su poder.

Durante las décadas siguientes, Abdulaziz extendió su control sobre distintas regiones de la península arábiga. Las campañas militares y los acuerdos políticos permitieron incorporar territorios estratégicos, entre ellos el Néyed y el Hiyaz, donde se encuentran las ciudades sagradas de La Meca y Medina.
En 1926, Abdulaziz asumió el título de rey del Hiyaz y sultán del Néyed. Un año después, ambos territorios quedaron reunidos bajo una misma corona, aunque todavía no existía oficialmente el Reino de Arabia Saudita.
El paso definitivo llegó el 23 de septiembre de 1932, cuando entró en vigor el decreto que estableció la unificación de los territorios bajo el nombre de Arabia Saudita. Abdulaziz se convirtió en el primer monarca del nuevo Estado, que estableció su capital en Riad.

El nacimiento del reino precedió a otro acontecimiento que cambiaría profundamente su historia. En 1933, el Gobierno saudí firmó un acuerdo con la compañía estadounidense Standard Oil of California para iniciar la exploración petrolera.
Después de varios años de investigaciones y perforaciones, en 1938 se descubrieron cantidades comerciales de petróleo en el pozo Dammam número 7, situado en el este del país.
El hallazgo abrió una nueva etapa económica y convirtió progresivamente a Arabia Saudita en uno de los principales productores de petróleo del mundo. Los ingresos provenientes de la explotación energética financiaron la construcción de infraestructura, el desarrollo urbano y la expansión de los servicios públicos.
Durante las décadas posteriores, el reino también amplió sus relaciones diplomáticas y su participación en organismos internacionales, consolidando su presencia en los asuntos de Oriente Medio.
El 23 de septiembre se celebra anualmente el Día Nacional de Arabia Saudita, una fecha dedicada a recordar la unificación de 1932. Es diferente del Día de la Fundación, conmemorado el 22 de febrero, que recuerda el establecimiento del primer Estado saudí en 1727.
A 94 años de la proclamación, la conmemoración permite recorrer la historia de un país que pasó de la fragmentación territorial a convertirse en un actor central del mercado energético internacional, con una influencia que se extiende más allá de la península arábiga.
