El encuentro entre Pablo Quirno y Khalilur Rahman durante la Asamblea General de Naciones Unidas dejó una señal que excede la agenda protocolar de Nueva York. El canciller argentino destacó la próxima apertura de la Embajada de Bangladesh en Buenos Aires, el avance de la agenda bilateral y el respaldo de ese país a la posición argentina sobre las Islas Malvinas. Rahman llega además a esta relación con una doble función: es ministro de Relaciones Exteriores de Bangladesh y, desde septiembre, presidente del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU.
La representación diplomática en Buenos Aires no surgió de este encuentro. En marzo, el Gobierno bangladesí ya había informado que la Argentina había dado su conformidad para restablecer una misión residente y que Daca pretendía ponerla en funcionamiento "a la mayor brevedad". Es el movimiento inverso al realizado por la Argentina en 2023, cuando reabrió su embajada en Daca después de permanecer cerrada desde 1978. El decreto argentino que dispuso aquella reapertura mencionó expresamente razones políticas, estratégicas y comerciales.
La relación tiene una base económica concreta. En los primeros tres meses de 2026, Argentina exportó a Bangladesh USD 385,8 millones, un 22,6% más que durante el mismo período del año anterior. Las importaciones alcanzaron USD 20 millones y el saldo bilateral dejó aproximadamente USD 365,8 millones a favor de Argentina, según el INDEC. Bangladesh apareció así entre los destinos asiáticos con los que el país mantiene un importante superávit comercial.
El desafío está en ampliar una canasta todavía muy concentrada. En 2025 Bangladesh recibió 565.200 toneladas de aceites vegetales argentinos y fue el segundo destino de esos embarques, solamente detrás de India. El propio Gobierno bangladesí identificó en marzo otras áreas para profundizar: tecnología y cooperación agrícola, energía, cadenas de suministro y comercio, mientras propuso ampliar en sentido inverso las ventas de indumentaria, productos farmacéuticos, cerámicas y derivados del yute. También planteó avanzar hacia una cámara empresarial bilateral.

El agradecimiento de Quirno por la Cuestión Malvinas tampoco parte de cero. Ya en contactos bilaterales anteriores, la Cancillería argentina había destacado el respaldo de Bangladesh a la reanudación de negociaciones entre Buenos Aires y Londres para alcanzar una solución pacífica a la disputa de soberanía conforme a las resoluciones de Naciones Unidas. Mantener ese respaldo entre países asiáticos resulta relevante para una estrategia argentina que continúa buscando pronunciamientos en organismos multilaterales.
La presidencia de Rahman en la Asamblea General agrega visibilidad al contacto, aunque conviene distinguir sus dos funciones: el apoyo sobre Malvinas corresponde a Bangladesh y no implica una posición institucional del presidente de la Asamblea General. Su cargo en Naciones Unidas consiste en conducir las reuniones del plenario y facilitar negociaciones y consultas entre los 193 Estados miembros. Para Argentina, el resultado potencialmente más duradero del encuentro está en otro lugar: contar con representación bangladesí permanente en Buenos Aires permitiría pasar de contactos ocasionales a una interlocución cotidiana entre gobiernos, empresas y ciudadanos.