El 24 de septiembre de 1973, Guinea-Bisáu proclamó su independencia de Portugal después de una prolongada lucha anticolonial. Más de medio siglo después, el país africano vuelve a atravesar un momento decisivo para su organización política. El aniversario de 2026 llega bajo un Gobierno de transición militar, con una reciente reforma constitucional y nuevas elecciones previstas para diciembre.
La historia de esta nación de África occidental estuvo marcada durante siglos por la presencia portuguesa. En el siglo XX, el rechazo al dominio colonial dio origen a un movimiento independentista que buscaba recuperar la soberanía y construir un Estado propio.
Su principal referente fue Amílcar Cabral, fundador del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), que impulsó la resistencia política y armada contra la administración portuguesa.

Cabral fue asesinado en enero de 1973 en Conakri, capital de la vecina Guinea, cuando el movimiento independentista ya controlaba amplias zonas del territorio. Su muerte no detuvo el proceso de emancipación. Ocho meses después, una Asamblea Nacional Popular reunida en Madina do Boé proclamó unilateralmente el nacimiento de Guinea-Bisáu.
Portugal no reconoció inmediatamente al nuevo Estado. El cambio llegó después de la Revolución de los Claveles, que puso fin a la dictadura portuguesa en abril de 1974 y aceleró la descolonización africana. Finalmente, el reconocimiento oficial se produjo el 10 de septiembre de ese año.
Luís Cabral, hermano del dirigente asesinado, se convirtió en el primer presidente del país. Sin embargo, la nueva república enfrentó dificultades económicas, disputas internas y sucesivas intervenciones militares que condicionaron su desarrollo institucional.

El 26 de noviembre de 2025, militares tomaron el poder cuando Guinea-Bisáu esperaba los resultados de las elecciones presidenciales. La intervención interrumpió el proceso electoral y desplazó al entonces mandatario Umaro Sissoco Embaló. Un día después, el general Horta Inta-a asumió la presidencia de transición.
En agosto de 2026, el país celebró un referéndum para modificar su Constitución. Según los resultados provisionales difundidos en septiembre, el 70% de los votos válidos respaldó una reforma que amplía las facultades presidenciales y reduce de 102 a 65 los escaños parlamentarios.
El Gobierno militar impulsó el nuevo texto, mientras que el PAIGC, protagonista de la independencia de 1973, llamó a boicotear la consulta al considerar que no existían garantías políticas e institucionales suficientes. La controversia refleja las diferencias actuales sobre las reglas que deberán regir el futuro político del país.

Además de la situación institucional, Guinea-Bisáu enfrenta importantes dificultades económicas. Su actividad depende en gran medida de la producción y exportación de castañas de cajú, mientras la pobreza continúa afectando a una parte considerable de la población.
A 53 años de su independencia, el país se prepara para las elecciones presidenciales y legislativas convocadas para el 6 de diciembre de 2026, una nueva etapa en su proceso de transición política.