Los balances de algunas de las compañías más conocidas de la Argentina muestran una economía que no avanza a la misma velocidad para todos. Mientras energía y petróleo y gas mejoraron con fuerza sus resultados durante la primera mitad de 2026, algunas ramas industriales registraron fuertes caídas en sus ventas y el sector alimenticio mostró señales de debilidad en la demanda.
La fotografía surge de un informe de la consultora Qualy, que analizó los estados contables de 66 empresas cotizantes en BYMA durante el primer semestre de 2026 y los comparó con igual período del año pasado. Entre las compañías relevadas aparecen nombres como YPF, Pampa Energía, Edenor, Edesur, Transener, Loma Negra, Holcim, Molinos Río de la Plata, Havanna, IRSA, Mirgor y Newsan.
En términos agregados, las ventas aumentaron 34%, mientras que hubo una marcada mejora de la rentabilidad, el resultado operativo sobre ventas pasó del 12% al 24% y el resultado neto saltó del 5% al 16%. También mejoró la liquidez y disminuyó el peso relativo de la deuda financiera.
Sin embargo, el propio estudio advierte que el promedio esconde una realidad mucho más compleja. La mejora está sostenida principalmente por las empresas de electricidad y petróleo y gas, mientras persisten focos de fragilidad en actividades industriales y de servicios.

Uno de los mayores contrastes aparece en el sector eléctrico, donde las ventas crecieron 55% y el resultado neto sobre ventas pasó del 18% al 21%. Dentro de este grupo se encuentran compañías como Edenor, Edesur, Pampa Energía, Central Puerto, Genneia, Transener y YPF Energía Eléctrica.
Pero incluso dentro del sector hubo comportamientos diferentes. La generación eléctrica lideró con un incremento de las ventas del 79% y una rentabilidad neta que se triplicó, mientras que la distribución mostró un deterioro operativo. El transporte eléctrico, en tanto, mantuvo márgenes elevados y no presentó un nivel significativo de deuda.
También se destacaron los balances de petróleo y gas. Allí aparecen YPF, Pan American Energy, Tecpetrol, Vista, Pluspetrol, Metrogas y Transportadora de Gas del Sur, entre otras compañías.
En este sector, las ventas aumentaron 44% y el resultado neto sobre ventas pasó del 4% al 18%. Además, mejoraron la liquidez y la solvencia y disminuyó el peso relativo de la deuda financiera, que pasó del equivalente a 618 días de ventas a 446.
Construcción e inmobiliario presentó otra particularidad, las ventas crecieron apenas 4%, pero el resultado neto sobre ventas más que se duplicó, del 11% al 25%. Las desarrolladoras explicaron buena parte de esa mejora y alcanzaron márgenes netos del 57%. Entre las empresas analizadas aparecen IRSA, Raghsa, CLISA y Polledo.

La fotografía cambia considerablemente al observar los denominados “insumos difundidos”, sector en el que el informe agrupó a Loma Negra, Holcim, Rigolleau, Sidersa y Celulosa Argentina.
En conjunto, las ventas se contrajeron 24% durante el primer semestre. Aunque consiguieron reducir las pérdidas, los resultados continuaron en terreno negativo, el resultado operativo sobre ventas pasó de -22% a -14% y el resultado neto mejoró de -27% a -13%.
Al mismo tiempo, aumentó el peso de la deuda financiera, desde el equivalente a 277 días de ventas hasta 431 días. El informe advierte que dentro del propio sector existen diferencias importantes, mientras algunas compañías lograron achicar sus pérdidas, otras las profundizaron.
Así aparece uno de los contrastes más marcados de los balances analizados, mientras las ventas del sector eléctrico aumentaron 55% y las de petróleo y gas 44%, las de insumos difundidos retrocedieron 24%.
El sector alimenticio también dejó un dato particular. Entre las compañías incluidas se encuentran Molinos Río de la Plata, Morixe, San Miguel y Havanna.
Las ventas del conjunto cayeron 4,5%, aunque hubo una importante recomposición de los márgenes, el resultado neto sobre ventas pasó de -5% en el primer semestre de 2025 a +4% durante el mismo período de este año.
Sin embargo, aparece una señal directamente vinculada con la situación del consumo. El ciclo comercial se alargó y hubo acumulación de stock en un contexto que el propio informe define como de “demanda débil”. Al mismo tiempo, el peso de la deuda financiera disminuyó desde 277 hasta 245 días de ventas.

Los números de las compañías dejan una fotografía heterogénea del primer semestre. Electricidad aumentó sus ventas 55%; petróleo y gas, 44%; agropecuario, 14%; agroindustria, 7%; y construcción e inmobiliario, 4%. En sentido contrario, alimentos cayó 4,5% e insumos difundidos retrocedió 24%.
También persiste un punto de atención financiero. El estudio señala que, para la mayoría de los sectores, la deuda financiera de corto plazo representa más del 40% de la deuda financiera total, lo que aumenta la necesidad de generar caja para poder afrontar esos compromisos.
Qualy aclara que las 66 compañías constituyen una muestra representativa pero no exhaustiva y, por lo tanto, sus resultados no pueden trasladarse automáticamente a todo el universo empresario argentino. Sin embargo, sostiene que los estados contables de compañías líderes permiten identificar tendencias y que sus dificultades pueden anticipar o amplificar problemas que luego aparecen en el resto del entramado productivo.