Javier Milei utilizó su tercera intervención como presidente argentino ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para desplegar un discurso que combinó un fuerte cuestionamiento al funcionamiento del organismo, el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas y una defensa del desarrollo de la inteligencia artificial con pocas restricciones.
El capítulo dedicado a Malvinas ocupó un lugar especialmente relevante. El Presidente vinculó la disputa con el Reino Unido con la capacidad de la ONU para hacer cumplir sus propias resoluciones y cuestionó que, a su entender, el organismo haya permitido que continúen determinadas acciones británicas sobre los recursos naturales del área en disputa.
La intervención se produjo además en un escenario diplomático particularmente sensible. En las últimas semanas, el Gobierno argentino anunció sanciones contra empresas y personas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en el área de las islas y envió al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
Milei llegó al capítulo sobre las islas después de cuestionar el funcionamiento de Naciones Unidas. Según su planteo, el organismo fue creado para defender la soberanía de los Estados y resolver conflictos mediante la cooperación, pero se habría alejado de ese objetivo.
En ese punto introdujo directamente la cuestión Malvinas. “Y como si fuera poco, una organización que se propuso defender la soberanía territorial de sus miembros decidió mirar para el otro lado respecto a la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”, afirmó.
Y luego enfatizó: “Malvinas es para nosotros una causa nacional”. La frase fue repetida inmediatamente: “Repito: Malvinas es para nosotros una causa nacional”.
Espectacular discurso del Presidente @JMilei. Mucho coraje para decir muchas verdades. pic.twitter.com/29WK1cCVL8
— totocaputo (@LuisCaputoAR) September 23, 2026
Milei recordó que hace 50 años la Asamblea General aprobó la resolución 3149, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras permanece abierta la disputa.
Según el Presidente, medio siglo después esa situación no se habría modificado, mientras continúan determinadas acciones británicas vinculadas con los recursos naturales.
En particular, mencionó el proyecto Sea Lion, destinado a avanzar en la explotación petrolera offshore en la Cuenca Malvina Norte.
“El proyecto Sea Lion avanza hacia la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina, correspondiente a la Cuenca Malvina Norte, mediante licencias británicas que la Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas”, sostuvo.
Uno de los momentos centrales del planteo de Milei fue una pregunta dirigida implícitamente al sistema multilateral.
“¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?”, planteó.
Y agregó: “No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos, pierde lo más importante: pierde su autoridad”.
De esta manera, el reclamo por Malvinas quedó integrado a uno de los principales argumentos de todo el discurso: la crítica a la capacidad efectiva de la ONU para hacer cumplir sus decisiones.
Milei sostuvo que la Argentina no se limitará a formular reclamos diplomáticos.
Enumeró las medidas adoptadas por el Gobierno: presentación de notas de desaliento, utilización de herramientas jurídicas, sanciones a empresas involucradas y a sus proveedores y el envío al Congreso de un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
“Durante demasiado tiempo, los gobiernos argentinos optaron por una defensa discursiva. Nosotros elegimos una defensa pacífica, práctica y efectiva”, afirmó.
El Gobierno había anunciado previamente procedimientos contra 60 sujetos, entre personas y empresas, por actividades vinculadas con la exploración y explotación de hidrocarburos en el área de Malvinas.
A pesar del tono crítico, Milei volvió a plantear una salida negociada a la disputa.
“Al Reino Unido le reiteramos, una vez más, nuestro llamado a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía”, sostuvo.
También reclamó avanzar en conversaciones relacionadas con la explotación de recursos naturales en el área disputada.
El discurso también vinculó la cuestión Malvinas con la estrategia energética argentina.
“Vaca Muerta es una oportunidad histórica, con potencial para ser una de las grandes protagonistas energéticas de las próximas décadas. Vengan. Inviertan. Desarróllenla”, dijo Milei.
Pero inmediatamente estableció un límite respecto de las actividades vinculadas con recursos en el área disputada: “No seremos indiferentes frente a quienes exploten recursos bajo ocupación externa ilegal. La posición argentina está tomada”.
El discurso del Presidente @JMilei ante la Asamblea General de las Naciones Unidas fue contundente y claro.
— Pablo Quirno (@pabloquirno) September 23, 2026
Argentina es un faro de esperanza y está demostrando que la libertad económica y la defensa de los valores occidentales son pilares del progreso.
Defender la libertad y… https://t.co/w5oipd93Su
El segundo gran bloque del discurso estuvo destinado a cuestionar el funcionamiento de Naciones Unidas.
Milei sostuvo que el organismo se convirtió en una estructura burocrática que pretende intervenir sobre la forma en que viven los Estados y sus ciudadanos. También criticó la Agenda 2030, la futura Agenda 2045, las políticas ambientales, las agendas de género y la gestión internacional de la pandemia.
En ese punto utilizó una de las expresiones más fuertes de su discurso al referirse a las políticas de confinamiento durante la pandemia y afirmó que, desde su perspectiva, constituyeron un “experimento global de control social disfrazado de ciencia”.
El tercer eje fue la inteligencia artificial. Milei sostuvo que las grandes transformaciones tecnológicas históricamente estuvieron acompañadas por temores sobre la destrucción del empleo y rechazó los escenarios distópicos asociados con la IA. “Donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera”, afirmó.
Su propuesta fue que la Argentina se convierta en un centro competitivo para el desarrollo de inteligencia artificial, aprovechando sus recursos energéticos, minerales críticos y capital humano.
“Ante la Inteligencia artificial, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad”, sostuvo.