En estos días, la industria frigorífica atraviesa un escenario de menor actividad, caída del consumo y aumento de los costos operativos. Mes a mes, los informes sectoriales dan cuenta de las dificultades que vive esta cadena, a partir de un poder adquisitivo que no pudo acompañar la suba en los precios de la carne vacuna y la competencia de alternativas como cerdo y pollo.
En diálogo con NewsDigitales, Gustavo Marcos -presidente de la Cámara de la Industria Cárnica (CAINCA)- al analizar la situación de las empresas que integran la entidad. Según explicó, las plantas destinadas al consumo interno trabajan actualmente por debajo del 70% de su capacidad instalada, mientras que la demanda se redujo más de 10% interanual.
-¿Cómo es la situación en las empresas que integran CAINCA?
En este momento las plantas de consumo están debajo del 70% de utilización de capacidad instalada. En los últimos meses, se ha iniciado un proceso de reestructuración porque es imposible sostener las estructuras con una caída en el consumo de más del 10% respecto al mismo periodo del año pasado. Esto, sumado a que el consumo de carne respecto del año pasado cayó un 12%.
-Hay menor hacienda y eso ya se venía alertando
-Existe menor disponibilidad porque hay más engorde, se valorizó la hacienda y el poder adquisitivo no tracciona en el mostrador. Esto, de la mano de los precios relativos de nuestra economía no se terminan de acomodar y los servicios y las tasas siguen subiendo. Entonces, los que estamos en la producción no podemos saber algo: ¿cómo somos eficientes si los costos siguen creciendo?
-Mencionaste los servicios, ¿qué impacto tienen en los costos de producción?
-Solo este año, la energía eléctrica aumentó un 300%. Las ART duplicaron las alícuotas y hay tasas que crecieron más de ocho veces. Además, los servicios particulares que contratamos para mantener subieron entre 40 y 50%. Eso, sumado a la caída en la producción hace que tengamos menos ingresos y más egresos. Al mes de agosto, el costo -de acuerdo al tamaño de planta- supera a los ingresos entre 10 y 20%. Entonces, ¿qué hace la industria?
Gustavo Marcos, presidente de CAINCA-¿Qué hacen para mantenerse a flote y no tener que cerrar?
-Recortar todo lo que puede, que se traduce en que aparezcan todos los problemas de competencia desleal habidos y por haber. Ningún frigorífico está trabajando full time, muchos con tres o cuatro días de faena. Pero tenemos una responsabilidad con nuestros equipos de trabajo.
-Hay muchos números con respecto al consumo interno, que en general se ubican sobre los 45-46 kilos anuales por habitante
-Está en ese nivel y digamos que el consumo tiene su propio capítulo, porque hay sustitución por el cerdo y por el pollo y en el caso de los precios, hay 2 por 1. Entonces, si bien la carne vacuna es el alimento más argentino, sin lugar a dudas el consumidor lo está sustituyendo porque no alcanza el dinero. Y otro tema que nos preocupa es el estándar sanitario, es una historia antigua, en Argentina hay 300 plantas frigoríficas faenando y hay múltiples estándares sanitarios para poner el mismo producto en manos del consumidor. Han pasado múltiples gestiones de las autoridades en relación a este tema, pero nunca se ha trabajado con un plan para poder resolver. Y en este momento, más que nunca, con el volumen de producción que tiene la industria, el volumen de distribución que movilizan los usuarios de faena, matarifes y abastecedores, nos encontramos con un mercado en contracción.
-¿Cuáles son las razones?
Esto es por varios factores, porque no solamente el poder adquisitivo está disminuído. La falta de venta este complica la cadena de pagos, estamos tratando de acompañar el momento, donde el volumen está más bajo que nunca, el consumo, no se recupera y no vemos a corto plazo que esto se vaya a resolver.