El príncipe Harry lanzó una advertencia sobre los riesgos de la inteligencia artificial para los niños y adolescentes durante su participación en un encuentro internacional celebrado este miércoles en Nueva York. El duque de Sussex aseguró que los programas diseñados para conversar con las personas y ofrecerles compañía podrían representar una amenaza incluso mayor que las redes sociales.
La declaración llegó durante la reunión anual de la Clinton Global Initiative, donde Harry intervino como padre de Archie y Lilibet y reclamó medidas de protección frente al rápido desarrollo de estas tecnologías.
Su preocupación se concentra especialmente en los llamados chatbots de compañía: sistemas capaces de mantener conversaciones personalizadas, recordar información compartida por los usuarios y responder de una manera que puede generar la sensación de estar hablando con alguien cercano.
Para Harry, el problema ya no consiste solamente en cuánto tiempo pasan los chicos frente a una pantalla, sino también en los vínculos emocionales que pueden establecer con una herramienta digital.
El hijo menor de Carlos III comparó la evolución de las redes sociales con la aparición de los nuevos asistentes virtuales. Mientras las plataformas tradicionales compiten por captar la atención de sus usuarios, sostuvo que la inteligencia artificial introduce una dimensión diferente: puede convertirse en un espacio de confianza para personas que buscan compañía o necesitan expresar sus preocupaciones.

Harry advirtió que estos sistemas no solo buscan captar la atención, sino también generar apego emocional. Según explicó, su capacidad para recordar conversaciones y ofrecer respuestas aparentemente comprensivas puede resultar especialmente significativa para un menor.
El duque hizo referencia a demandas judiciales en las que se atribuye a determinados chatbots un papel en la muerte de adolescentes que habían compartido con ellos problemas personales. Se trata de acusaciones que deben distinguirse de responsabilidades judicialmente establecidas.
Su planteo fue que las medidas de seguridad deben desarrollarse antes de que los posibles daños se extiendan, en lugar de esperar años para evaluar sus consecuencias.

La preocupación de Harry por el impacto de la tecnología en la infancia no es nueva. En 2024, el príncipe y Meghan impulsaron The Parents Network, una iniciativa destinada a acompañar a familias cuyos hijos sufrieron daños relacionados con experiencias digitales.
Ese mismo año, durante otra intervención en la Clinton Global Initiative, Harry ya había advertido sobre los efectos que las redes sociales podían tener en la salud mental y el aislamiento de los jóvenes. Ahora considera que el desarrollo de la inteligencia artificial obliga a ampliar ese debate y reclamó que las empresas tecnológicas prioricen la seguridad de los usuarios más vulnerables.
La jornada también dejó una situación inesperada. Mientras Harry hablaba sobre los riesgos de la tecnología, una falla en el teleprónter lo obligó a interrumpir su presentación antes de lo previsto.
Unos 40 minutos después, el príncipe regresó al escenario para completar su intervención y bromeó con que la inteligencia artificial se había metido en su discurso. Fue su primera aparición pública en Estados Unidos desde que regresó a vivir al Reino Unido junto a Meghan, Archie y Lilibet a finales de agosto.
Más allá del imprevisto, Harry insistió en que el avance tecnológico debe estar acompañado por mecanismos de protección efectivos. Su mensaje apuntó especialmente a evitar que los niños desarrollen relaciones de dependencia con sistemas que, aunque pueden simular comprensión y cercanía, no reemplazan el acompañamiento humano ni las relaciones personales.