Este jueves 24 de septiembre, la princesa Ana visitó Fordhall Organic Farm, en Shropshire, para conmemorar veinte años de propiedad comunitaria. La agenda oficial de la Casa Real había fijado la visita para esta jornada y el encuentro se concretó con trabajadores, voluntarios y accionistas de la granja. Durante el recorrido, la princesa conoció las actividades del predio y develó una placa por el aniversario del modelo iniciado en 2006.
Fordhall no pertenece a una empresa agrícola tradicional ni a la familia que trabaja la tierra. Cerca de 8.000 personas reunieron unas 800.000 libras en 2006 para impedir que el predio fuera destinado a desarrollo industrial y pasaron a integrarlo mediante una sociedad de beneficio comunitario. La granja está en Inglaterra, dentro del Reino Unido, una distinción territorial explicada por News Digitales que ayuda a ubicar su marco institucional.
El esquema separa la propiedad de la explotación agrícola. La Fordhall Community Land Initiative es una Community Benefit Society registrada ante la Financial Conduct Authority, una figura legal orientada al beneficio de la comunidad, y emite participaciones sin reparto de beneficios. La oferta vigente parte de dos acciones de 50 libras, es decir, 100 libras, y cada integrante conserva un solo voto aunque compre más participaciones. Los excedentes deben destinarse al beneficio comunitario y no distribuirse entre accionistas.
Quien trabaja la tierra es Ben Hollins, hijo del agricultor Arthur Hollins y hermano de Charlotte Hollins, una de las impulsoras de la campaña que salvó Fordhall. Ben opera como arrendatario bajo un contrato de cien años y paga renta a la organización propietaria. Gestiona el ganado, la carnicería, la tienda de la granja y actividades de catering, mientras la iniciativa comunitaria administra programas educativos, de voluntariado y apoyo social en el mismo predio.

El modelo no convierte esas participaciones en una inversión convencional. La primera acción de 50 libras no puede retirarse y las posteriores solo pueden recuperarse con autorización del directorio; además, el capital está expuesto a pérdidas y no cuenta con cobertura del Financial Services Compensation Scheme, el sistema británico de compensación financiera. Esa arquitectura busca evitar incentivos para vender la tierra, pero deja claro que el objetivo es conservar el activo y sostener usos comunitarios, no generar dividendos.

El próximo paso es ampliar la base de propietarios y probar si la experiencia puede trasladarse a otros establecimientos. Fordhall lanzó en 2026 una campaña para incorporar 1.000 nuevos accionistas y explora mecanismos para acompañar más tierras hacia la propiedad comunitaria. La visita de la princesa Ana aporta visibilidad a ese proceso, pero la estructura esencial no cambia: la comunidad mantiene la tierra y un agricultor arrendatario conserva la responsabilidad diaria de producir alimentos y manejar el negocio rural.