Las principales petroleras que operan en la Argentina volvieron a modificar los precios de las naftas y el gasoil, en medio del fuerte incremento que registra el petróleo a nivel internacional. Los aumentos se ubicaron entre 2,5% y 5%, aunque por ahora hay una excepción importante: YPF no acompañó las subas.
Los incrementos fueron aplicados por Raízen, operadora de las estaciones Shell, Axion y Puma, mientras que la petrolera de mayoría estatal decidió mantener sus precios y seguir de cerca tanto el comportamiento del crudo como la respuesta de los consumidores.
La decisión de YPF resulta especialmente relevante porque la compañía concentra más de la mitad del mercado argentino: representa alrededor del 55,6% de las ventas de naftas y el 58% de las de diésel.
Además, sus precios suelen ubicarse por debajo de los de sus competidores, por lo que una eventual decisión de YPF podría convertirse en una referencia para el resto del mercado.

Por ahora, YPF no definió un nuevo incremento. Su presidente y CEO, Horacio Marín, explicó que la compañía analizará cómo evolucionan el precio internacional del petróleo, los márgenes y, especialmente, la demanda interna.
“YPF va a tener que ir moviendo dependiendo de la demanda. Seguimos con el buffer”, explicó Marín en declaraciones a Radio Mitre.
¿De qué se trata? El denominado “buffer” es un mecanismo mediante el cual la compañía evita trasladar inmediatamente a los surtidores todo el aumento internacional del petróleo.
La lógica consiste en absorber temporalmente parte de esa diferencia y recuperarla más adelante si el precio del crudo vuelve a estabilizarse.
Marín sostuvo que el resto de las petroleras también se encuentra operando bajo una lógica similar y consideró que los incrementos aplicados hasta ahora son considerablemente inferiores a los que surgirían de trasladar completamente el valor internacional del petróleo.
“Estamos todos en este proyecto porque creemos que la demanda no puede absorber en Argentina un aumento repentino de lo que debería hacer. Estamos en un semibuffer”, explicó.
Hoy tuvimos una gran noticia para Argentina LNG.
— Horacio Marín (@HoracioMarin_ok) September 24, 2026
En Nueva York, durante el U.S.-Argentina Forum on Supply Chains, Energy & Infrastructure, @EximBankUS nos presentó una propuesta de financiamiento de largo plazo de hasta US$6.000 millones para acompañar el desarrollo de… pic.twitter.com/D4zMfA8h2P
Las diferencias entre YPF y sus competidoras ya pueden observarse en los surtidores.
Con los últimos movimientos, la nafta súper supera los $2.100 por litro en estaciones de YPF, mientras que en otras compañías los precios ya se encuentran por encima de los $2.200.
La brecha no es nueva. Con valores correspondientes a agosto, el litro de súper de YPF en la Ciudad de Buenos Aires rondaba los $2.045, mientras que en las estaciones de la competencia se ubicaba entre $2.100 y $2.200.
En aquel momento, los precios ya mostraban un incremento cercano al 50% respecto de agosto de 2025.
En algunas estaciones y regiones del país los valores son todavía superiores. Las naftas premium pueden superar los $2.600 por litro y, fuera de la Ciudad de Buenos Aires, existen precios por encima de los $2.700, de acuerdo con los relevamientos del sector.
Detrás de los últimos aumentos aparece principalmente el fuerte movimiento del petróleo en los mercados internacionales, en un escenario atravesado por la guerra en Medio Oriente.
El Brent, utilizado como referencia internacional y también relevante para el petróleo producido y exportado desde Vaca Muerta, se encuentra por encima de los USD 107 por barril.
Ese salto genera una presión creciente sobre las petroleras: si trasladaran completamente el incremento del crudo, el impacto sobre los precios locales sería considerablemente mayor.
Por eso, las compañías buscan administrar los aumentos para evitar un salto brusco que termine profundizando la caída de las ventas.
A esa presión se suma otro componente que por ahora también está amortiguando los precios: el Gobierno viene postergando parte de la actualización pendiente de los impuestos sobre los combustibles.
Una aplicación completa de esos incrementos impositivos podría agregar más de $200 por litro al precio que finalmente pagan los consumidores.

La estrategia de las petroleras también tiene una explicación doméstica: el consumo de combustibles continúa debilitado.
En julio, las ventas registraron la sexta caída interanual consecutiva, aunque mostraron una recuperación mensual del 2,8% respecto de junio.
Ese escenario es central para entender la cautela de YPF. Con consumidores que ya redujeron la cantidad de combustible que compran, trasladar de una sola vez toda la suba internacional del petróleo podría profundizar la retracción.
Por eso, mientras Shell, Axion y Puma ya aplicaron aumentos de entre 2,5% y 5%, YPF mantiene por ahora sus precios.
La incógnita pasa por cuánto tiempo podrá sostener esa estrategia si el petróleo continúa por encima de los USD 100 por barril y la diferencia entre los precios internacionales y los valores locales sigue creciendo.