Durante buena parte de sus primeros años de gobierno, Javier Milei pudo ordenar la discusión económica alrededor de una variable. La inflación había sido el principal problema de la Argentina durante años y su descenso permitió construir un relato relativamente sencillo: primero había que estabilizar, después llegaría la recuperación. Con una inflación que en agosto fue del 1,7%, aquella explicación empieza a convivir con preguntas que durante mucho tiempo quedaron en segundo plano.
Este jueves aparecieron dos al mismo tiempo. El INDEC informó que la pobreza subió al 32,3% durante el primer semestre, después de haber terminado 2025 en 28,2%, mientras la actividad económica cayó 2,9% en julio respecto de junio y 1,4% contra el mismo mes del año anterior. Son indicadores diferentes y construidos sobre períodos distintos, aunque juntos plantean una dificultad para el Gobierno: la estabilidad ya no alcanza para explicar todo lo que ocurre en la economía.
El dato de pobreza requiere una aclaración porque permite lecturas engañosas en las dos direcciones. El 32,3% del primer semestre sigue siendo considerablemente inferior al 41,7% que registraba la Argentina durante el segundo semestre de 2023, cuando Milei llegó al poder. Al mismo tiempo, implica una reversión importante frente al 28,2% alcanzado durante la segunda mitad del año pasado. La indigencia también aumentó, del 6,3% al 7,5%.
El Gobierno puede reivindicar que la pobreza sigue por debajo del nivel que recibió y la oposición señalar que volvió a crecer durante 2026. La pregunta más interesante aparece al intentar comprender cómo ambas cosas pueden ocurrir en un período relativamente corto.
La desaceleración inflacionaria fue decisiva para la caída inicial de la pobreza, especialmente porque los sectores de menores ingresos tienen menos herramientas para protegerse de la suba de precios. Cuando ese impulso comenzó a agotarse y los ingresos perdieron dinamismo, el indicador volvió a deteriorarse. A casi tres años del comienzo del mandato, además, resulta cada vez más difícil colocar toda la explicación en las condiciones heredadas.
#DatoINDEC
— INDEC Argentina (@INDECArgentina) September 24, 2026
Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en 31 aglomerados urbanos: la pobreza alcanzó al 24,4% de los hogares y al 32,3% de las personas en el 1° semestre de 2026; y la indigencia, al 5,6% y al 7,5%, respectivamente https://t.co/AYeQnndT2Q pic.twitter.com/Si7QOO6j9A
El dato de actividad agrega otra complejidad. La economía acumuló un crecimiento del 1,7% durante los primeros siete meses del año respecto del mismo período de 2025, pero julio mostró una caída mensual del 2,9% y una baja interanual del 1,4%. Industria y comercio estuvieron entre los sectores que empujaron hacia abajo, mientras minería y pesca mostraron desempeños positivos.
Luis Caputo explicó parte del retroceso a partir de factores extraordinarios: menor disponibilidad de gas para la industria, más lluvias y nevadas de las habituales y menos horas trabajadas durante el Mundial. Son elementos que pueden haber incidido sobre un mes particularmente malo y el indicador de tendencia del INDEC todavía mostró una mejora del 0,2%.
El panorama se vuelve más complicado al ampliar la mirada. La industria cayó 5% mensual en julio, las ventas reales de supermercados retrocedieron 2,1% interanual y la economía ya había mostrado dificultades durante el segundo trimestre. Las lluvias pueden explicar una obra detenida y el Mundial algunas horas menos de trabajo; cuesta más convertir esos factores en una explicación general para una economía que todavía encuentra dificultades para transformar la estabilidad en crecimiento sostenido.
EL NIVEL DE ACTIVIDAD CRECIÓ 1,7% EN LOS PRIMEROS 7 MESES DEL AÑO
— totocaputo (@LuisCaputoAR) September 24, 2026
✅ El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró un crecimiento de 1,7% en los primeros 7 meses de 2026 en relación a igual período del año anterior
✅ En el mes, la serie desestacionalizada mostró…
La secuencia del programa libertario fue planteada desde el comienzo con bastante claridad. Eliminar el déficit permitiría terminar con la emisión destinada a financiar al Tesoro, la menor creación de dinero reduciría la inflación y la estabilidad generaría mejores condiciones para que la economía volviera a crecer. El Gobierno avanzó considerablemente en las primeras etapas de esa secuencia. La última está resultando más trabajosa.
La baja de la inflación mantiene una importancia central. Una economía con registros mensuales cercanos al 2% funciona de una manera muy diferente a la que recibió Milei y la reducción de la pobreza desde los niveles de 2023 muestra que la estabilización tuvo consecuencias sociales concretas. Precisamente por eso el Gobierno empieza a ser evaluado desde un lugar diferente.
Cuando la inflación ocupaba el centro de las preocupaciones, casi cualquier discusión económica terminaba regresando a los precios. Si un salario perdía poder adquisitivo, aumentaba la pobreza o una empresa tenía dificultades para planificar, la inflación atravesaba todos esos problemas. A medida que retrocede, otras variables recuperan autonomía y empiezan a pesar más sobre la percepción de la economía.
Entonces importa cuánto crece el salario, cuánto vende un comercio, cuánta gente consigue trabajo, qué sucede con la industria y cuántas personas logran superar la línea de pobreza. Una inflación del 1,7% puede ser un logro importante para el Gobierno y, al mismo tiempo, dejar de funcionar como respuesta suficiente frente a esas preguntas.
Ese cambio también modifica la discusión política. Durante sus primeros años, Milei podía pedir tiempo para completar una estabilización que todavía estaba en marcha. A medida que sus principales objetivos macroeconómicos se consolidan, aumenta naturalmente la expectativa sobre los resultados que deberían producir.
Milei explicó durante años cómo pensaba bajar la inflación y dedicó buena parte de su gobierno a conseguirlo. Con la pobreza nuevamente en alza y la actividad en baja, empieza una discusión más difícil: cuánto tarda la estabilidad en convertirse en una mejora perceptible de la economía.