por Redacción NewsDigitales
Oscar González Oro y Eduardo Feinmann compartieron durante años el aire de El oro y el moro, uno de los programas más recordados de Radio 10. Aunque con el tiempo construyeron una relación de amistad, hubo un episodio que los llevó a enfrentarse de una manera inesperada: terminaron a las trompadas y los sillazos por una discusión en la radio.
La historia salió a la luz en 2019, cuando ambos fueron invitados a Debo Decir, el programa que conducía Luis Novaresio. Allí recordaron aquel episodio con humor y contaron cómo una fuerte pelea llegó a modificar durante un tiempo el vínculo que tenían.

“Te habrá pasado que te preguntan si Feinmann es así como se muestra o es un personaje”, le preguntó Novaresio a González Oro. El conductor no dudó en defender a su colega y amigo: “Él tiene una imagen de duro pero lo rascás y adentro hay un tipo tan tierno como cualquiera, o más”.
Sin embargo, cuando le preguntaron por una pelea que habían tenido, González Oro fue directo: “Fue por una discusión en la radio. Me faltó el respeto y terminamos a las trompadas y los sillazos”. Feinmann también recordó aquel momento y, entre risas, aseguró: “Casi le parto la silla en la cabeza”.
Después de aquella pelea, los dos estuvieron durante aproximadamente un año sin dirigirse la palabra fuera del aire. “Ni un ‘buen día’”, recordó Feinmann. A pesar de la tensión, González Oro destacó que ambos mantenían la profesionalidad y continuaban tratándose con respeto cuando tenían que salir al aire.

La reconciliación llegó cuando González Oro tomó la iniciativa y le propuso a su compañero ir a comer. “Hasta que le dije: ‘Vayamos a comer’”, contó. Durante aquella cena lograron dejar atrás el enfrentamiento y recuperar la relación que habían construido durante tantos años.
Con el tiempo, aquella pelea quedó como una anécdota dentro de una relación que volvió a fortalecerse. González Oro y Feinmann continuaron vinculados y mantuvieron una amistad que, según contaron aquella noche, logró superar incluso aquella insólita pelea a los sillazos.