por Redacción NewsDigitales
Oscar “El Negro” González Oro murió este viernes a los 74 años en Punta del Este, Uruguay, donde estaba radicado desde hacía varios años. Detrás de una extensa trayectoria en radio y televisión, el periodista también había atravesado momentos personales muy difíciles que dejaron una profunda marca en su vida.
Uno de los episodios que más lo afectó estuvo relacionado con su hermano Armando, a quien le había confiado durante años el manejo de cuestiones económicas. En 2008, González Oro aseguró que quedó prácticamente en la ruina después de una serie de negocios que su hermano realizó a sus espaldas.
Según contó en una entrevista con la revista PRONTO en 2018, la situación terminó con él en la quiebra. Perdió su departamento de Recoleta, sufrió el embargo de su automóvil y quedó sin buena parte de los bienes que había conseguido durante años de trabajo.

“Cuando digo todo es todo: me pagaba desde la luz y el gas hasta lo que te imagines. Perdí todo, fui a la quiebra y hasta me embargaron el auto en la puerta de la radio”, había relatado el conductor.
El episodio ocurrió cuando Armando estaba a cargo de parte de sus asuntos contables. González Oro aseguró que confiaba plenamente en él, hasta que descubrió que había utilizado su dinero para realizar negocios que terminaron saliendo mal. La pérdida económica, según sus propias palabras, llegó a varios millones de dólares.
Sin embargo, para el periodista el dinero no había sido lo más doloroso. “La plata es plata y no me preocupa haber perdido tantos millones de dólares. Lo doloroso es que te defrauden tus afectos, tu sangre”, había expresado al recordar aquella etapa.
Después de la crisis, González Oro tuvo que reconstruir su vida con ayuda de sus amigos y a través de su trabajo. También contó que atravesó dos años de tratamiento con un psiquiatra a raíz del impacto que le había provocado la situación.
La relación con Armando quedó completamente quebrada. González Oro aseguró que nunca volvió a verlo y que tampoco tenía interés en conocer su paradero. La historia también tuvo una particularidad familiar: Pablo, uno de sus hijos, era biológicamente hijo de Armando, pero había sido criado por el conductor, quien siempre lo consideró como uno más de sus hijos.
“Fue lo peor que me pasó en la vida”, había resumido González Oro al hablar de aquella traición. Con el paso de los años, el periodista reconstruyó su vida y encontró contención en sus hijos y en los vínculos que había elegido mantener cerca.
“Me hice hermanos en la vida que son mejores que los de sangre”, había dicho entonces. Esa frase quedó como una de las definiciones más contundentes de una historia familiar que, según sus propios relatos, lo marcó para siempre.