25/09/2026 - Edición Nº1326

Economía

debate cambiario

“Necesitás un dólar de $3.000 o $3.500”: la advertencia de Gabriel Rubinstein

25/09/2026 | El exministro consideró que el peso está apreciado y propuso una corrección cambiaria. Gita Gopinath también reclamó mayor flexibilidad para el dólar.



El debate por el precio del dólar volvió al centro de la escena económica. El exviceministro de Economía Gabriel Rubinstein planteó que la Argentina necesita una depreciación real del peso y sostuvo que, bajo determinadas condiciones, el tipo de cambio podría necesitar ubicarse en la zona de $3.000 a $3.500.

El planteo aparece en un momento en que el dólar oficial se mantiene muy por debajo del techo de la banda cambiaria y acumula una suba considerablemente menor que la inflación. Este viernes, el mayorista cerró en $1.525,50, mientras que el límite superior de la banda se ubicó en $1.911,44.

Rubinstein consideró que un dólar en torno a los $1.500 resulta bajo en términos reales y sostuvo que el Gobierno debería permitir una depreciación de la moneda para mejorar el tipo de cambio real.

“Si la economía se pone cerca del techo de la banda, necesitás un dólar de $3.000 o $3.500”, planteó el exfuncionario en infobae.

La cifra no fue presentada simplemente como una cotización que debería aplicarse inmediatamente. El argumento de Rubinstein parte de que, para conseguir una suba real del dólar cercana al 20%, la corrección nominal debería ser considerablemente mayor porque una parte terminaría trasladándose a precios.

En ese escenario, sostuvo que podría ser necesaria una devaluación nominal cercana al 50% y planteó que hacia diciembre el techo de la banda debería estar alrededor de los $2.300.

El objetivo, según su explicación, sería encontrar mecanismos que permitan una depreciación del peso sin que toda la suba del dólar termine trasladándose a inflación.

La respuesta: qué pasa con precios, salarios y tarifas

La propuesta generó cuestionamientos entre economistas. Federico Machado, de la consultora LLZ, respondió poniendo el foco justamente en el principal riesgo de una corrección cambiaria de semejante magnitud: el traslado al resto de los precios de la economía.

Machado planteó como ejemplo qué ocurriría si el dólar pasara de $1.500 a $3.500, una suba superior al 130%. En ese escenario, cuestionó qué debería ocurrir posteriormente con las tarifas y los salarios.

Su argumento es que, si después de la devaluación precios, tarifas y salarios terminan ajustándose en una magnitud similar, la mejora inicial del tipo de cambio real podría desaparecer. Por el contrario, impedir esos ajustes tendría costos sobre otros sectores de la economía.

Ese es justamente uno de los principales interrogantes que atraviesa cualquier discusión sobre una devaluación: no importa solamente cuánto sube nominalmente el dólar, sino cuánto de esa suba termina trasladándose posteriormente a los precios internos.

La experiencia argentina muestra que ese traspaso puede erosionar rápidamente una depreciación real. Y ese mismo problema fue señalado esta semana por otra economista que conoce de cerca al país.

Gita Gopinath también pidió que el peso se deprecie más

La ex número dos del Fondo Monetario Internacional, Gita Gopinath, también consideró que el peso argentino necesita una mayor depreciación, aunque no propuso una cotización específica para el dólar.

En una entrevista con el economista Tyler Cowen, publicada esta semana y grabada a fines de agosto, Gopinath sostuvo que el peso necesita “ajustarse más” y que el esquema cambiario actual debería permitir una mayor fluctuación.

Su diagnóstico tiene dos componentes. Por un lado, consideró que el Banco Central está siendo demasiado cauteloso en la compra de dólares y debería acumular reservas con mayor velocidad. Por otro, señaló que eso podría provocar una depreciación adicional del peso sin necesariamente romper el esquema de bandas.

Pero Gopinath introdujo una condición central, una depreciación nominal sólo permitiría mejorar efectivamente el tipo de cambio real si está acompañada por políticas fiscales y monetarias que eviten que el movimiento del dólar se traslade completamente a precios.

La economista recordó que Argentina atravesó anteriormente episodios en los que las devaluaciones nominales terminaron incorporándose rápidamente a los precios y, pocos meses después, el tipo de cambio real regresó prácticamente al punto de partida.


Gita Gopinath junto a Luis Caputo, la ex número dos del FMI volvió a pedir una mayor depreciación del peso

Un dólar que quedó muy por detrás de la inflación

La discusión se produce después de varios meses en los que el dólar oficial perdió terreno frente a los precios.

Hasta el 25 de septiembre, el mayorista acumula una suba de apenas 4,7% durante 2026, frente a una inflación estimada cercana al 23% en el mismo período.

Esa diferencia permitió que el dólar funcionara como una de las anclas del programa de desinflación, pero al mismo tiempo alimentó el debate entre economistas sobre el nivel del tipo de cambio real y su sostenibilidad.

Rubinstein y Gopinath no están proponiendo exactamente lo mismo. El exviceministro puso números concretos sobre una eventual corrección cambiaria, mientras que la exfuncionaria del FMI planteó que debería permitirse una mayor depreciación dentro del esquema vigente y acelerar la compra de reservas.

Sin embargo, ambos planteos confluyen en una discusión: si el actual valor del peso es sostenible y cuánto margen debería darle el Gobierno al dólar para subir.

El interrogante siguiente es todavía más importante. Una devaluación puede mejorar inicialmente la competitividad cambiaria, pero si termina trasladándose rápidamente a precios, salarios y tarifas, esa ventaja puede reducirse o desaparecer.