Yamandú Orsi se reunió este viernes 25 de septiembre con António Guterres en la sede de la ONU, en Nueva York. El encuentro abordó conflictos internacionales, misiones de paz con contingentes uruguayos y el papel del país en espacios multilaterales. La reunión continuó el mensaje que Orsi había presentado un día antes ante la Asamblea General sobre la participación uruguaya en operaciones de paz.
Uruguay mantiene una presencia relevante dentro del sistema de cascos azules de Naciones Unidas. En mayo de 2026, la ONU ubicó al país en el puesto 13 entre los aportantes de personal uniformado, con más de 800 efectivos, incluidas 51 mujeres, desplegados en África, Medio Oriente y América Latina. El personal actúa bajo mandatos definidos para cada operación.
La protección de civiles no convierte a los contingentes en una fuerza militar autónoma dentro del país anfitrión. Según Naciones Unidas, una misión puede patrullar, disuadir amenazas y mantener presencia en zonas de riesgo dentro del mandato aprobado. La responsabilidad principal de proteger a la población sigue en manos del Estado anfitrión y la operación actúa con capacidades, territorio y reglas previamente determinados.
El riesgo operativo puede ser alto incluso bajo esas restricciones. En enero de 2025, durante los combates en Goma, el militar uruguayo Matías Reyes asistió y evacuó a doce soldados congoleños gravemente heridos mientras había fuego en la zona, una actuación reconocida por Naciones Unidas en 2026. El caso muestra cómo una tarea de protección puede exigir una respuesta inmediata dentro de un mandato limitado.

Las operaciones de paz se apoyan en consentimiento, imparcialidad y uso de la fuerza solo en defensa propia o del mandato. Incluso cuando existe autorización para proteger civiles, la fuerza debe ser un último recurso y aplicarse de forma proporcional. A esos límites se suma la disponibilidad de recursos, presente en el debate sobre la financiación de Naciones Unidas y sus operaciones.

La reunión entre Orsi y Guterres no incluyó un anuncio público de nuevos contingentes ni cambios de misión. La continuidad uruguaya depende de mandatos internacionales, presupuesto, necesidades operativas y autorizaciones nacionales para desplegar personal. El encuentro reafirmó un papel que Uruguay sostiene desde hace décadas: aportar efectivos a operaciones multilaterales sin sustituir a las autoridades locales ni a las soluciones políticas de cada conflicto.