La cumbre entre México y Corea del Sur del 24 de septiembre dejó un acuerdo para estudiar cómo ampliar el comercio y la inversión, pero sin anunciar el reinicio formal de un tratado de libre comercio. Claudia Sheinbaum y Lee Jae-myung encabezaron el encuentro en Palacio Nacional y acordaron un estudio conjunto para identificar opciones de expansión económica, además de reforzar la protección a las inversiones.
La visita de Estado fue la primera de un presidente surcoreano a México en 16 años y llegó con un intercambio bilateral elevado. El comercio entre ambos países alcanzó USD 29.700 millones en 2025 y Corea del Sur quedó como quinto socio comercial de México. Manufactura, automotrices, electrónica y tecnología concentran buena parte de una relación con fuerte presencia empresarial coreana.
El mecanismo acordado es más gradual que una negociación inmediata de libre comercio. Ambos gobiernos realizarán un estudio de interés mutuo y cerraron los puntos pendientes de la revisión de su acuerdo de protección de inversiones. El paquete bilateral incluyó una línea de financiamiento por USD 100 millones entre bancos de exportación, medidas aduaneras, 16 memorandos y una declaración separada sobre inteligencia artificial.
La agenda económica también incluyó energía y cadenas de suministro. Desde la llamada bilateral de mayo, empresas coreanas aseguraron 13 millones de barriles adicionales de crudo mexicano y ambos gobiernos acordaron mantener ese canal. La cooperación abarca semiconductores, vehículos eléctricos, industria aeroespacial, defensa y tecnología digital. News Digitales ya había seguido la estrategia regional de Seúl en su agenda de inversión en Argentina.

El principal límite sigue siendo comercial. En abril, el Ministerio de Comercio surcoreano planteó reactivar un TLC que considera suspendido desde 2022, pero la cumbre no produjo ese paso. México había señalado en julio que no planeaba abrir nuevos tratados mientras concentraba su estrategia en la revisión del T-MEC. El resultado inmediato es un estudio conjunto, no una mesa formal para eliminar aranceles.

El próximo avance dependerá de lo que produzca ese estudio y de la ejecución de los acuerdos firmados durante la visita. Los gobiernos deberán definir cómo encaja una eventual apertura con las reglas del T-MEC y con la estrategia industrial mexicana. El eventual TLC seguirá sujeto a decisiones posteriores de ambas administraciones y a lo que arroje la evaluación conjunta.