A poco más de un mes de las elecciones en Israel, miles de ciudadanos árabes enfrentan una pregunta inesperada: ¿podrán votar a los partidos que tradicionalmente los representan? El Comité Electoral Central decidió excluir a las dos principales listas de la comunidad, una medida que abrió una disputa política y judicial en plena cuenta regresiva hacia las urnas.
La decisión afecta a Ra’am, encabezado por Mansour Abbas, y a la Lista Conjunta, integrada por Hadash, Ta’al y Balad. Ambas formaciones fueron descalificadas el miércoles 23 de septiembre, con 18 votos a favor y cinco en contra en cada votación.
Sin embargo, el futuro de sus candidaturas todavía no está definido. El Tribunal Supremo deberá revisar las decisiones antes de determinar si podrán participar en los comicios del próximo 27 de octubre.
La controversia comenzó con las solicitudes de exclusión impulsadas por el Likud, partido del primer ministro Benjamin Netanyahu, y otros sectores políticos israelíes.
Sus promotores sostienen que determinadas posiciones de las formaciones árabes vulneran la legislación electoral, que permite impedir la participación de candidaturas que rechacen el carácter judío y democrático de Israel, inciten al racismo o apoyen la lucha armada contra el país.

La Fiscalía General, sin embargo, consideró insuficientes las pruebas presentadas contra ambas listas para justificar su exclusión. Sus dirigentes también rechazaron las acusaciones y anunciaron que recurrirán las decisiones ante el Tribunal Supremo. El Comité Electoral aprobó, además, la descalificación individual de Ofer Cassif, diputado de Hadash, y Sami Abu Shehadeh, dirigente de Balad.
La controversia sumó otro capítulo el jueves, cuando el mismo organismo rechazó las solicitudes de exclusión contra otras formaciones políticas, entre ellas Poder Judío, del ministro Itamar Ben Gvir, Sionismo Religioso-Zehut y Los Demócratas, encabezados por Yair Golan.

La disputa va mucho más allá de una cuestión administrativa. La comunidad árabe representa aproximadamente una quinta parte de la población israelí, y sus partidos han tenido participación en las negociaciones para formar gobiernos.
El antecedente más significativo ocurrió en 2021, cuando Ra’am se incorporó a la coalición que llevó a Naftali Bennett al poder y posteriormente sostuvo al Ejecutivo encabezado por Yair Lapid.

Ahora, la eventual exclusión de las dos principales listas podría reducir las opciones de representación política de los ciudadanos árabes y modificar la composición del próximo Parlamento.
Los dirigentes afectados sostienen que la medida busca impedir su participación en la formación de una alternativa de gobierno a Netanyahu, una interpretación que sus adversarios políticos rechazan.
La última palabra quedará en manos del Tribunal Supremo, que en anteriores elecciones anuló decisiones de exclusión adoptadas por el Comité Electoral. Mientras se espera la resolución judicial, la incertidumbre continúa: los partidos afectados preparan su defensa y los ciudadanos israelíes se acercan a unas elecciones en las que todavía no está definido quiénes podrán competir por sus votos.