Algunas estimaciones señalan que la deuda total del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) rondaría los $500.000 millones. Así lo consigna un informe de Marcelo Seghini, asesor en Defensa y Seguridad.
El documento repasa la transición entre IOSFA, que está en liquidación, y la nueva Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), que cubre a unos 330.000 militares, retirados, pensionados y sus familias.
Además de la cifra, el informe advierte sobre una prestación que se modifica en pocos días y que afecta sobre todo a los afiliados del interior.

Desde el 1 de octubre, la obra social ya no tendrá lugares propios para alojar a los afiliados que viajan por una derivación médica: deberán pagar el alojamiento y después pedir el reintegro.
Un afiliado derivado es el paciente al que su médico envía a otra ciudad por una urgencia o por un tratamiento que no puede hacerse donde vive. Hasta ahora, la obra social podía alojarlo en sus hoteles y residencias.
El cambio surge de la Resolución 636/2026, que el Ministerio de Defensa firmó el 15 de septiembre. Esa norma pasa 20 inmuebles de la obra social, entre ellos 13 hoteles y dos centros recreativos, al Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Según el informe, desde esa fecha "la obra social dejará de disponer de centros propios para alojar a afiliados derivados por razones médicas y aplicará una modalidad de reintegro".
El cambio puede:
El impacto será mayor para quienes deban viajar desde el interior, permanecer varios días junto a un acompañante o realizar derivaciones de urgencia, indica.

La deuda de IOSFA tiene distintas cifras según qué se cuente. Puede agruparse en tres:
Las cifras no se contradicen: miden cosas distintas.
A la deuda acumulada se suma el rojo de cada mes. Según el informe, se llegó a informar un déficit mensual de $19.000 millones: la diferencia entre lo que la obra social gasta y lo que recibe.

El estado contable de 2023 registró un superávit de $13.289 millones. Pero la actividad propia de la obra social dejó solo $2.758 millones: los otros $10.531 millones vinieron de resultados financieros, es decir, de lo que rindió el dinero.
Así fue la evolución mes a mes durante 2024:
En nueve meses, la deuda se multiplicó por cinco. En septiembre de 2024, más del 90% de ese total, $89.340 millones, correspondía a facturas no habilitadas: presentadas por los prestadores, pero todavía sin aprobar para el pago.
Una proyección interna de ese año ya anticipaba el rojo: $762.309 millones de gastos contra $636.850 millones de recursos.

IOSFA debía dejar de atender el 30 de septiembre y dedicarse solo a pagar deudas hasta su cierre, previsto para febrero de 2027. Pero sigue atendiendo, porque OSFA todavía no tiene una red suficiente de prestadores. El presidente de OSFA, el general de brigada Pablo Guillermo Plaza, pidió extender ese plazo.
Desde el lunes 28, la liquidación queda a cargo de Gonzalo Secchi, abogado y auditor, designado por Defensa en reemplazo del coronel mayor retirado Ariel Guzmán, según informó el diario Ámbito.
Mientras tanto, hay reportes de demoras y cortes en:
La falta de atención ya generó reclamos judiciales y embargos.

El documento plantea medidas para ordenar la transición. Entre ellas:
Sobre una eventual participación de empresas privadas en la gestión de las prestaciones, el informe pide que se evalúe con criterios de "legalidad, transparencia, eficiencia y protección del carácter solidario del sistema".
Y concluye: "La creación de OSFA no resuelve por sí sola la crisis heredada de IOSFA".