27/09/2026 - Edición Nº1328

Internacionales

Tensión en Medio Oriente

Trump rechazó el plan de Irán y vuelve a trabarse la salida de la guerra

27/09/2026 | Teherán insiste en negociar la reapertura de Ormuz pese al rechazo de Trump. Washington espera nuevos contactos durante esta semana.



La posibilidad de abrir una salida diplomática a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán volvió a quedar en suspenso. Donald Trump confirmó que rechazó la propuesta presentada por Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz y avanzar hacia el fin de los combates, aunque tanto Washington como el gobierno iraní mantienen abierta la puerta a nuevas negociaciones durante los próximos días.

Irán había presentado el plan durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York y lo transmitió a Estados Unidos a través de mediadores de Qatar. La iniciativa planteaba iniciar una cuenta regresiva de siete días para reabrir el estratégico paso marítimo y detener las hostilidades regionales si ambas partes conseguían acordar las condiciones políticas y económicas del entendimiento.

El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, sostuvo este domingo que Teherán mantiene su posición y que cualquier movimiento para normalizar la navegación por Ormuz dependerá del cumplimiento de las condiciones presentadas por su gobierno. Al mismo tiempo, afirmó que la negociación sigue siendo la única vía para salir del actual punto muerto.


El tránsito por el estrecho de Ormuz se mantiene muy por debajo de los niveles previos a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Trump, por su parte, fue explícito al confirmar que rechazó la propuesta. Sin embargo, horas después aseguró que espera que los negociadores estadounidenses vuelvan a mantener conversaciones con representantes iraníes durante esta semana.

La diferencia central está en qué debe ocurrir primero. El representante estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, explicó que Washington cuestiona que Irán reclame el levantamiento inmediato de sanciones y la liberación de activos congelados antes de iniciar una discusión más amplia sobre su programa nuclear y el resto de los puntos en conflicto.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, señaló en paralelo que su país está dispuesto a discutir su programa nuclear y otros asuntos, aunque rechazó aceptar una negociación que Teherán considere realizada bajo presión o coerción.

Ormuz volvió al centro de la negociación

El conflicto dejó de ser únicamente una disputa militar entre Washington, Israel y Teherán. El estrecho de Ormuz convirtió la guerra en un problema económico internacional.

Antes del comienzo de los ataques, el paso marítimo concentraba alrededor de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado transportados a nivel mundial. Además, por allí transitaban habitualmente unos 125 grandes buques comerciales por día.

Ese flujo cayó abruptamente durante la guerra.

El último fin de semana relevado por la firma especializada Kpler registró apenas 17 embarcaciones comerciales identificables atravesando el estrecho, frente a las 37 de la semana anterior y muy lejos de los niveles previos al conflicto. Parte del tráfico continúa operando con los sistemas de identificación apagados, por lo que las cifras visibles no representan necesariamente la totalidad de los movimientos.

La reducción del tránsito explica por qué la reapertura de Ormuz pasó a ocupar un lugar central en cualquier negociación.

No se trata solamente del comercio iraní. Arabia Saudita, Irak, Qatar y otros productores del Golfo dependen total o parcialmente de esa vía para colocar petróleo y gas en los mercados internacionales.

La tensión también afectó los precios energéticos, las rutas marítimas y los costos de transporte, mientras varios países buscaron alternativas para reducir su dependencia del estrecho.

China y Qatar intentan evitar otra escalada

La negociación tampoco involucra únicamente a Estados Unidos e Irán.

Qatar participa como mediador entre ambas partes, mientras China viene presionando para que Washington y Teherán retomen una negociación que permita estabilizar la región.

NewsDigitales informó esta semana que Xi Jinping pidió a Trump recuperar el diálogo con Irán durante sus conversaciones en Washington, en medio de la preocupación de Beijing por el impacto del conflicto sobre los mercados energéticos y las rutas comerciales.

El interés chino tiene una explicación directa: una interrupción prolongada de Ormuz afecta especialmente a Asia por su fuerte dependencia del petróleo proveniente del Golfo.

Irán también mantuvo contactos con Arabia Saudita alrededor de su propuesta, una señal del peso que adquirió la negociación para los países de la región.

Mientras tanto, el conflicto continúa expandiendo sus efectos. Los hutíes de Yemen, aliados de Teherán, intensificaron sus ataques contra intereses sauditas, mientras Irán mantiene su presión sobre instalaciones y aliados estadounidenses en el Golfo.

El impacto también alcanza a Argentina

La evolución de Ormuz puede tener consecuencias indirectas para la economía argentina.

Una reapertura estable podría aliviar parte de la presión sobre el precio internacional del petróleo. Una nueva escalada, en cambio, puede volver a impulsar las cotizaciones.

Ese escenario tiene efectos contrapuestos. Un crudo más caro mejora el valor potencial de las exportaciones energéticas argentinas, especialmente las provenientes de Vaca Muerta, pero también puede encarecer combustibles, transporte y otros costos asociados a la energía.

La situación vuelve a conectar un conflicto ubicado a miles de kilómetros con variables sensibles para la Argentina.

Por ahora, la negociación continúa abierta.

Trump rechazó la propuesta iraní, pero Washington espera nuevos contactos. Teherán sostiene que mantiene su oferta sobre la mesa y que todavía existe margen para alcanzar un entendimiento.

La próxima señal será determinar si Qatar consigue acercar las posiciones o si el fracaso de esta instancia deriva nuevamente en una escalada militar.