27/09/2026 - Edición Nº1328

Política

HISTORIA

Silvio Frondizi, el intelectual marxista asesinado por la Triple A

27/09/2026 | El abogado y profesor construyó una corriente propia dentro de la izquierda argentina. Defendió a presos políticos y denunció la violencia estatal de su época


por Redacción NewsDigitales


Silvio Frondizi fue mucho más que el hermano del expresidente Arturo Frondizi. Abogado, profesor e intelectual marxista, desarrolló durante décadas una intensa actividad política y académica y buscó construir una interpretación propia de la realidad argentina desde una perspectiva socialista. Fundó Acción Democrática Independiente y posteriormente el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR-Praxis), una experiencia que formó a numerosos militantes e intelectuales de la izquierda argentina.

Su trayectoria terminó de manera brutal el 27 de septiembre de 1974, cuando un grupo de tareas de la Alianza Anticomunista Argentina ingresó en su domicilio de la calle Cangallo, en Buenos Aires, y se lo llevó por la fuerza. Su yerno, Luis Ángel Mendiburu, intentó intervenir y también fue asesinado. Horas más tarde, el cuerpo de Frondizi apareció en los bosques de Ezeiza. La propia Triple A difundió un comunicado adjudicándose el crimen. A consecuencia del crimen, su esposa y sus hijos se radicaron en Italia.

De la democracia liberal al marxismo

Frondizi nació en Paso de los Libres, Corrientes, en 1907. Durante sus años de formación estudió en el Colegio Nacional Mariano Moreno y posteriormente ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Su recorrido político no comenzó directamente en el marxismo: durante la primera mitad de la década de 1940 estuvo vinculado a posiciones liberal-democráticas y creó Acción Democrática Independiente, junto con un periódico llamado El Ciudadano.

A partir de 1946 comenzó un proceso de acercamiento al materialismo histórico que terminaría modificando profundamente su pensamiento. Frondizi consideraba necesario elaborar una interpretación marxista de la realidad nacional y latinoamericana que no fuera una simple reproducción de modelos europeos. Ese trabajo intelectual desembocó en La realidad argentina, una de sus obras centrales, donde analizó la estructura económica y social del país y planteó su propia lectura sobre las posibilidades de transformación política.

Praxis y la construcción de una nueva izquierda

Durante la década de 1950 Frondizi impulsó Praxis, que posteriormente adoptó la denominación Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR-Praxis). El espacio funcionó como una experiencia política e intelectual que buscaba estudiar el marxismo y aplicarlo a las particularidades de la sociedad argentina. Por allí pasaron militantes que posteriormente tendrían una participación importante en distintas organizaciones políticas y sociales de las décadas de 1960 y 1970.

La importancia de Praxis no estuvo solamente en su estructura partidaria. Su principal legado fue la formación de una generación de cuadros que luego siguieron caminos diferentes dentro de la izquierda argentina. Entre quienes tuvieron relación con aquella experiencia aparecen nombres como Marcos Kaplan, Ricardo Napurí, Ramón Horacio Torres Molina, Arturo Lewinger, Jorge Lewinger, José Pepe Eliaschev y Arnol Kremer, quien posteriormente sería conocido como Luis Mattini.

Cuba, el Che y América Latina

La Revolución Cubana también ocupó un lugar importante en el itinerario político e intelectual de Frondizi. Viajó a Cuba y mantuvo un encuentro con Ernesto “Che” Guevara, una relación que aparece documentada en distintas reconstrucciones de su trayectoria. El viaje reforzó su interés por los procesos políticos latinoamericanos y por la posibilidad de pensar el socialismo desde las condiciones concretas de cada país.

Su mirada sobre América Latina no implicaba, sin embargo, abandonar el análisis específico de la Argentina. Frondizi buscaba interpretar los conflictos nacionales dentro de un escenario internacional marcado por la Guerra Fría, la expansión de los movimientos revolucionarios y la disputa entre diferentes proyectos económicos y políticos. Esa combinación entre teoría marxista, análisis nacional y perspectiva latinoamericana fue uno de los rasgos distintivos de su pensamiento.

El abogado de los presos políticos

Durante los primeros años de la década de 1970, además de su actividad intelectual, Frondizi desarrolló una intensa tarea como abogado defensor de presos políticos y gremiales. Su estudio jurídico se convirtió en uno de los lugares desde donde intervenía frente a la persecución política y denunciaba abusos cometidos contra militantes de organizaciones revolucionarias.

En agosto de 1974 viajó a Catamarca para investigar la muerte de militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo que habían participado de un intento de copamiento de un regimiento. A su regreso, ofreció una conferencia de prensa en la que denunció torturas y fusilamientos y responsabilizó por esos hechos a integrantes de las fuerzas de seguridad. Pocos días después, una bomba de gran poder destructivo incendió su estudio jurídico de la calle Lavalle.

El clima político en el que se produjo aquella escalada era cada vez más violento. La Triple A había comenzado a actuar de manera sistemática contra dirigentes, militantes, intelectuales y abogados vinculados con la izquierda. Investigaciones posteriores documentaron una sucesión de asesinatos y desapariciones ocurridos entre 1974 y 1976, muchos de ellos atribuidos a esa organización parapolicial.

Un intelectual en el blanco de la violencia política

El asesinato de Silvio Frondizi se produjo menos de dos meses después de la muerte de Juan Domingo Perón y en un período de creciente violencia política. La Triple A había comenzado a desplegar una campaña de persecución contra sectores de la izquierda y sus acciones alcanzarían a dirigentes políticos, sindicalistas, abogados, intelectuales, artistas y militantes. Documentación oficial posterior ubicó los asesinatos atribuidos a la organización dentro de una secuencia que se extendió desde 1974 hasta el golpe de Estado de 1976.

Frondizi había llegado a ese momento después de casi tres décadas de actividad intelectual y política. Había comenzado desde posiciones liberal-democráticas, había evolucionado hacia el marxismo, fundado una organización política, escrito una extensa obra sobre la realidad argentina, participado del debate latinoamericano y asumido la defensa de perseguidos políticos. Su asesinato interrumpió una trayectoria que había atravesado buena parte de las discusiones ideológicas de la Argentina de la segunda mitad del siglo XX.

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