27/09/2026 - Edición Nº1328

Política

DESDE LA CÁRCEL

Quién es Von Wernich, el cura condenado que pidió ver al papa León XIV

27/09/2026 | El excapellán de la Policía Bonaerense solicitó ser trasladado desde Campo de Mayo hasta Devoto para participar del encuentro del Sumo Pontífice con personas privadas de la libertad.



Christian Federico von Wernich tiene 89 años y cumple una condena a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. Desde la Unidad 34 de Campo de Mayo, donde permanece detenido, escribió una carta al obispo de Nueve de Julio, Ariel Torrado Mosconi, para pedirle que interceda ante la Justicia y consiga su traslado temporal a la cárcel de Devoto durante la visita del papa León XIV. La misiva, fechada el 23 de septiembre de 2026, fue difundida en redes sociales y posteriormente recogida por distintos medios.

En la carta, Von Wernich se presenta ante el obispo como un sacerdote que atraviesa “la prolongada cruz” de 23 años de privación de la libertad y sostiene que su “más hondo anhelo espiritual” es participar del encuentro del pontífice con los presos para recibir su bendición. También invoca su avanzada edad y una discapacidad motriz y sostiene que, al depender Campo de Mayo y Devoto del mismo Servicio Penitenciario Federal, el traslado podría coordinarse temporalmente durante la presencia del Papa.

 

Pero detrás del pedido hay una historia que forma parte de uno de los capítulos más oscuros de la Argentina contemporánea. Para las generaciones que no vivieron la dictadura y que conocen a Von Wernich apenas por su nombre, su recorrido resulta indispensable para comprender por qué un hombre condenado a perpetua por delitos de lesa humanidad busca ahora asistir a un encuentro pastoral del jefe de la Iglesia Católica.

Un cura al servicio de Ramón Camps

Von Wernich fue capellán de la Policía de la Provincia de Buenos Aires durante la última dictadura y estuvo vinculado directamente con la estructura represiva encabezada por el general Ramón Camps, de quien además, fue su confesor. Su presencia quedó registrada en distintos centros clandestinos de detención que formaban parte del denominado Circuito Camps.

El vínculo con Camps fue tan estrecho que durante el juicio por los crímenes cometidos en la provincia aparecieron testimonios sobre la participación de Von Wernich en interrogatorios y en el contacto con personas secuestradas. La documentación judicial también estableció que su condición de sacerdote le permitía circular por lugares de detención y acercarse a los cautivos bajo una autoridad que excedía la de un integrante común de las fuerzas represivas.

Los testimonios recogidos durante el juicio describieron su presencia en lugares de cautiverio y su intervención frente a personas sometidas a torturas e interrogatorios. El Tribunal Oral Federal N.º 1 de La Plata consideró probado que Von Wernich había desempeñado un papel dentro del aparato represivo y que utilizó su condición sacerdotal en ese contexto.

El Circuito Camps

Para entender la dimensión del caso hay que detenerse en qué fue el denominado Circuito Camps. Se trató de una estructura represiva que funcionó bajo la órbita de la Policía Bonaerense y que incluyó distintos centros clandestinos de detención y tortura de la provincia de Buenos Aires. Entre ellos estuvieron Arana, la Brigada de Investigaciones y la Comisaría Quinta de La Plata, además de Puesto Vasco, el Pozo de Quilmes y el COT 1 de Martínez.

En esos lugares fueron secuestradas y torturadas personas perseguidas por razones políticas, sindicales e ideológicas. La investigación judicial permitió reconstruir una parte de aquel sistema y determinar las responsabilidades individuales de numerosos integrantes de las fuerzas de seguridad y de otros actores que colaboraron con el aparato represivo. En ese contexto fue juzgado Von Wernich, cuyo rol como capellán terminó siendo uno de los aspectos centrales del proceso.

El sacerdote había sido mencionado incluso durante el Juicio a las Juntas. Décadas después, con la reapertura de las investigaciones por los crímenes de la dictadura, su participación volvió a ser examinada en un juicio oral que comenzó en 2007 y terminó con una condena a perpetua. Memoria Abierta lo identifica como el primer integrante de la Iglesia Católica condenado en la Argentina por crímenes cometidos durante la dictadura.

Una condena por siete homicidios y decenas de torturas

El 9 de octubre de 2007, el Tribunal Oral Federal N.º 1 de La Plata condenó a Von Wernich a reclusión perpetua. El fallo lo responsabilizó por siete homicidios, 31 casos de torturas y 42 privaciones ilegales de la libertad, todos considerados delitos de lesa humanidad. Fue una sentencia particularmente significativa porque convirtió al ex capellán policial en el primer sacerdote condenado en la Argentina por su participación en crímenes de la dictadura.

Durante aquel proceso declararon más de un centenar de testigos y sobrevivientes. Sus testimonios permitieron reconstruir la presencia del sacerdote en los centros clandestinos y su relación con los detenidos. La acusación sostuvo que Von Wernich se valía de su condición religiosa para obtener información y generar confianza entre las personas secuestradas, mientras que la Justicia consideró acreditada su intervención en el circuito represivo.

En marzo de 2009, la Cámara Nacional de Casación Penal confirmó la condena a reclusión perpetua y rechazó el recurso presentado por su defensa. De ese modo, la responsabilidad penal establecida por el tribunal de juicio quedó ratificada por la instancia superior.

El caso de Jacobo Timerman

Uno de los episodios más conocidos de la causa fue el relacionado con el periodista Jacobo Timerman, secuestrado y torturado durante la dictadura. Los testimonios incorporados al juicio ubicaron a Von Wernich en el circuito de interrogatorios y establecieron su intervención dentro del aparato represivo que tenía a Camps como uno de sus principales responsables.

En 1981 el cura y el general visitaron al periodista José Gómez Fuentes en su programa "60 Minutos" que se emitía por la pantalla de ATC en horario central. En la entrevista defendieron la postura de la dictadura en relación a la detención de Timerman, para lo cuál se apoyaron en el testimonio del propio hombre de prensa -arrancados al periodista cuando estuvo detenido- y sostuvieron la versión de la campaña antiargentina sobre las acusaciones de violaciones a los derechos humanos ocurridas en el país.

La relación con Camps volvió a aparecer durante el proceso por una declaración del propio Von Wernich. Al intentar negar que Camps hubiera torturado personalmente a Timerman, el sacerdote formuló una frase que quedó incorporada a las reconstrucciones del juicio y que mostraba hasta qué punto continuaba defendiendo al jefe policial con quien había estado estrechamente vinculado. La declaración fue utilizada durante el proceso para analizar su relación con Camps y su conocimiento de la maquinaria represiva.

Del anonimato al pedido de misericordia

Casi dos décadas después de aquella condena, Von Wernich vuelve a aparecer en la agenda pública por un motivo completamente diferente. Desde la cárcel, invoca su condición sacerdotal para pedir participar del encuentro que León XIV mantendría con personas privadas de la libertad en Devoto y solicita que su obispo gestione ante el tribunal competente una autorización excepcional para trasladarlo durante unas horas.

La carta no implica que el traslado haya sido autorizado. Se trata de un pedido dirigido al obispo para que intervenga ante la Justicia. En ella, Von Wernich habla de “misericordia”, “paz espiritual” y de la “cruz” que atraviesa después de 23 años de prisión. El pedido coloca nuevamente frente al debate público una figura que, para buena parte de las nuevas generaciones, pertenece a una historia que no vivieron pero cuyos crímenes forman parte de la memoria democrática argentina.

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