28/09/2026 - Edición Nº1329

Deportes


EFEMERIDE MILLONARIA

28 de septiembre: por qué el hincha de River festeja su día con orgullo eterno

28/09/2026 | El pueblo riverplatense celebra su día en honor al natalicio de Ángel Labruna, el prócer que transformó la pasión en mandato de grandeza.



Cada 28 de septiembre el mundo riverplatense se viste de fiesta para celebrar el Día Internacional del Hincha de River, una jornada instaurada para rendir homenaje a la pasión incondicional de su gente y homenajear la figura de su máximo ídolo histórico, Ángel Amadeo Labruna. El origen de este festejo oficial se remonta al año 2003, cuando Fernando Guarini, por entonces presidente de la Subcomisión del Hincha, le presentó formalmente la propuesta a la comisión directiva encabezada por José María Aguilar. La fecha elegida coincidía con el aniversario del nacimiento de Angelito, buscando que la conmemoración sirviera para mantener viva su memoria por los años de gloria entregados a la institución. Tras la aprobación en comisión directiva el 18 de septiembre de aquel año, la efeméride quedó sellada para siempre.

En 1959, Angelito jugaba su último partido con la camiseta de River batiendo récords que hasta el día de la fecha nadie pudo superar.

Nacido el 28 de septiembre de 1916, Labruna debutó en la Primera División de River en 1939 bajo la tutela técnica de Renato Cesarini, dando inicio a una época dorada e inolvidable para la historia del club. Conquistó los campeonatos nacionales de 1941, 1942 y 1945 junto a Félix Loustau, Adolfo Pedernera, Juan Carlos Muñoz y José Manuel Moreno, integrando la mítica delantera conocida como La Máquina, un quinteto caracterizado por su voracidad ofensiva. Posteriormente sumó a sus vitrinas los torneos de 1947, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957, alcanzando un impresionante total de 16 títulos oficiales como futbolista entre nueve certámenes locales y siete copas nacionales y de la época como las Ricardo Aldao, Rioplatense, Adrián Escobar y Carlos Ibarguren.

Más allá de las vueltas olímpicas, la firma distintiva del Feo residió en su inagotable capacidad goleadora, convirtiendo 317 goles que lo ubican como el máximo artillero de la historia del club y el segundo del fútbol argentino tras Arsenio Erico. Asimismo, conserva la marca histórica de ser el máximo goleador en los Superclásicos frente a Boca Juniors con 16 festejos, agigantando un mito apoyado en la sabiduría popular de la época, la cual aseguraba que cuando le salía la jorobita en la espalda al encorvarse, el tiro resultaba inatajable para cualquier arquero. Su gigantesca figura trascendió los límites de la cancha a través de un sentido de pertenencia absoluto, inmortalizado en frases celebres como "River es noticia siempre. No porque seamos la mitad más uno, sino porque somos el país menos algunos" o "No me interesa dirigir a la Selección Nacional, para mí la selección es River".

Su paso como DT 

Tras colgar los botines en 1959, retornó al club en 1963 para asumir la dirección técnica, iniciando un camino que incluiría tres ciclos desde el banco de suplentes: 1963, 1968-1970 y 1975-1981. Su tercera etapa fue la más gloriosa de todas al cortar la fatídica racha de 18 años sin títulos con la obtención del Torneo Metropolitano de 1975, éxito al que luego sumaría los Metropolitanos de 1977, 1979 y 1980, además de los Nacionales de 1975 y 1979. Estas conquistas lo posicionan como el tercer director técnico con mayor permanencia ininterrumpida en el cargo al frente del millonario, acumulando un ciclo de seis años, cinco meses y 30 días seguidos en la conducción estratégica del primer equipo.

Angelito festejando el campeonato 1975 que cortó con una sequía de 18 años sin gritar campeón.

El 20 de septiembre de 1983, Labruna falleció en los brazos de su entrañable amigo y exdirigido Ubaldo Matildo Fillol, dejando un vacío irreparable pero una huella imborrable que perdura en la identidad riverplatense. Su legado trasciende el paso del tiempo y sintetiza la filosofía de la institución, reflejada en su visión sobre la máxima rivalidad futbolística al afirmar que recién cuando se está obsesionado con ganarle a Boca se puede lucir con orgullo la camiseta de River. Por todo su legado dentro y fuera de la cancha, el pueblo riverplatense celebra cada 28 de septiembre el orgullo de sus colores bajo el eterno recuerdo de su máxima leyenda.

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