Un proyecto de ley presentado por el diputado nacional Sergio Capozzi propone eximir del Impuesto Interno a la cerveza artesanal elaborada por Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs).
La iniciativa plantea modificar el artículo 25 de la Ley de Impuestos Internos y profundizar una diferenciación que, según los fundamentos, ya existe en el sistema tributario argentino.
El proyecto apunta específicamente a los pequeños productores y no propone eliminar el impuesto para toda la industria cervecera. La condición para acceder al beneficio sería cumplir simultáneamente con los requisitos de elaboración artesanal y de encuadramiento como MiPyME, de acuerdo con la normativa vigente.
La iniciativa establece que por el expendio de cerveza continuará aplicándose una alícuota del 14% de Impuesto Interno sobre la base imponible correspondiente.
Sin embargo, incorpora una excepción: quedarían exentas las cervezas de elaboración artesanal producidas por emprendimientos que sean considerados MiPyMEs en los términos de la Ley 25.300 y sus normas complementarias.
De esta manera, el beneficio no alcanzaría a las grandes empresas cerveceras ni a toda la producción artesanal en forma automática.
El proyecto también mantiene la exención actualmente prevista para las cervezas que tengan hasta 1,2 grados de alcohol en volumen.
En términos concretos, la propuesta busca pasar de un esquema de alícuota reducida para determinados productores artesanales a una exención total del Impuesto Interno.
Uno de los principales argumentos de Capozzi es que la legislación tributaria ya distingue entre la cerveza industrial y la artesanal elaborada por MiPyMEs.
Según los fundamentos del proyecto, desde marzo de 2018 la normativa establece una alícuota general del 14% para la cerveza, mientras que la cerveza artesanal producida por emprendimientos categorizados como Micro, Pequeñas y Medianas Empresas tiene actualmente una alícuota reducida del 8%.
La propuesta parte de esa diferenciación y plantea profundizarla: en lugar de aplicar una tasa reducida, directamente eliminar el impuesto para ese segmento.
En los fundamentos, el diputado sostiene que la cerveza artesanal presenta características productivas diferentes a las de la industria cervecera de gran escala.
Entre las dificultades que identifica aparecen los mayores costos unitarios, las restricciones para acceder al financiamiento, la menor capacidad de negociación con proveedores y distribuidores y las mayores dificultades para absorber cargas tributarias.
El argumento central es que una misma alícuota puede tener efectos diferentes según el tamaño de la empresa.
Para una compañía de gran escala, plantea el proyecto, la carga impositiva puede distribuirse sobre un volumen mucho mayor de producción. En una pequeña fábrica, en cambio, el impuesto puede tener un impacto mayor sobre los márgenes, el capital de trabajo y la posibilidad de realizar nuevas inversiones.
La iniciativa también vincula a la cerveza artesanal con una cadena económica que excede la elaboración de la bebida.
Así, se menciona a los proveedores de materias primas, fabricantes y vendedores de equipamiento, productores de envases, servicios de frío, logística, distribución y establecimientos gastronómicos. A esto se suma la relación con el turismo y las economías regionales.
Según el proyecto, en muchas localidades la producción, comercialización y consumo de cerveza artesanal están vinculados con el territorio donde se desarrolla la actividad. Por eso, el diputado sostiene que una reducción de la carga tributaria podría liberar recursos para capital de trabajo, inversión, incorporación de tecnología, sostenimiento del empleo y expansión productiva.
Uno de los casos utilizados en los fundamentos es el de San Carlos de Bariloche, donde la cerveza artesanal tiene una fuerte presencia dentro de la oferta gastronómica y turística.
El proyecto señala que la ciudad cuenta con alrededor de 25 emprendimientos entre fábricas y bares y menciona una producción superior al millón de litros anuales, de acuerdo con información del sector y de promoción turística local.
También recuerda que en 2017 el Concejo Municipal de Bariloche había manifestado su preocupación por el impacto que podía tener un incremento de los Impuestos Internos sobre los pequeños productores y había solicitado al Congreso contemplar una diferenciación entre la elaboración industrial y artesanal.
Para Capozzi, la experiencia de Bariloche sirve como ejemplo de una dinámica que se reproduce en otras regiones del país, donde la cerveza artesanal forma parte de circuitos gastronómicos y turísticos.
Los fundamentos citan estimaciones elaboradas por representantes del propio sector según las cuales la cerveza artesanal representaría aproximadamente el 2% del volumen total de cerveza comercializada en Argentina.
El proyecto aclara que se trata de estimaciones sectoriales y no de estadísticas oficiales de recaudación.
A partir de ese dato, Capozzi sostiene que el costo fiscal de una eventual exención sería acotado en términos agregados, mientras que para los pequeños productores el impuesto puede representar una incidencia significativa sobre sus estructuras de costos.
Otro de los argumentos centrales está relacionado con la competencia.
El proyecto señala que las MiPyMEs cerveceras compiten en el mismo mercado con empresas industriales que cuentan con mayores volúmenes de producción, acceso al financiamiento, redes de distribución y capacidad comercial.
Desde esa perspectiva, un tratamiento tributario diferenciado buscaría contemplar esas diferencias estructurales y favorecer la permanencia de pequeños productores independientes.