por Redacción NewsDigitales
Denise García Rojo supo desde muy chica que quería jugar al fútbol. Nació en Córdoba, pero creció en España, y hoy es una de las caras visibles de las selecciones juveniles argentinas. Su historia empieza con una escena que la define: la llevaron a clases de danza y ella iba con botines.
"En realidad arranqué con danza, pero no sé si llegué a dos años como mucho. Iba con botines de fútbol, así que imaginate. Un día mamá me dijo: 'Vos lo que querés es ir a fútbol, vamos a fútbol'", recordó.
A los cinco o seis años empezó en el futsal en un club de barrio de Oviedo, el CD Covadonga, donde jugó con varones durante años. "Fue la mejor decisión que pude tomar", resumió.
El fútbol le llegó por todos lados. Sus hermanos jugaban, su padre es fanático del Real Oviedo y su abuelo, Dino Rojo, fue arquero en la liga cordobesa. "No había chance de que salga otra cosa que una nena futbolista", bromeó en diálogo con Infobae.
Denise nació el 15 de marzo de 2006 y apenas tres meses después viajó a España con sus padres: él español, ella argentina. "Mi mamá siempre tuvo claro que quería que tanto yo como mi hermano más chico fuéramos argentinos", contó.
Fue justamente su mamá, Yessica, quien empezó a mandar videos a la Selección sin avisarle. El primer llamado de Christian Meloni la encontró lesionada, y pensó que había perdido el tren. Pero su mamá insistió y la oportunidad llegó.

Con la Sub 20 disputó el Mundial 2024. Este año fue parte del Sudamericano en el que Argentina se clasificó al Mundial de Polonia 2026, con un gol suyo en la goleada 3-0 a Colombia.
Pero en ese partido sufrió una rotura de ligamento cruzado anterior que la dejó afuera de la Copa del Mundo, donde Argentina cayó en octavos ante Corea del Sur. "Traté en todo momento de estar cerca de las chicas", contó.
Tras su paso por el Getafe, en julio fue anunciada como refuerzo del Waybe-Sport Extremadura para la temporada 2026/27, mientras sigue su recuperación.
En paralelo, cursa tercer año de Periodismo, una vocación heredada de su madre. "Siento que nada me gustó al nivel de la pasión que puedo sentir por el periodismo deportivo", dijo. Y la identidad argentina se nota hasta en la mesa: "Comida favorita, el asado, sin duda".