28/09/2026 - Edición Nº1329

Judiciales

Fraude automotor

Falsos robos de autos: cómo se detectan las denuncias que no coinciden con la realidad

28/09/2026 | El hallazgo de una camioneta en el Arroyo El Gato y las contradicciones de su dueño volvieron a poner bajo la lupa una maniobra conocida por investigadores y aseguradoras.



Una denuncia de robo no se agota en el relato que una persona hace ante la Policía o frente a su compañía de seguros. Lo que viene después puede ser bastante más difícil de sostener: horarios, cámaras, testigos, movimientos del vehículo y antecedentes empiezan a cruzarse para determinar si la historia ocurrió como fue contada.

Y, cuando las piezas no encajan, la supuesta víctima puede terminar bajo sospecha.

El reciente caso del falso robo de una Volkswagen Amarok encontrada después dentro del Arroyo El Gato, en La Plata, volvió a mostrar cómo una versión puede derrumbarse cuando comienza a ser contrastada. Su propietario aseguró inicialmente que dos delincuentes le habían robado la camioneta después de interceptarlo cuando salía de un cajero automático.

Pero los horarios y las imágenes de las cámaras no coincidían con su relato. Finalmente admitió ante la Policía que había prestado el vehículo a dos conocidos, quienes sufrieron un accidente y terminaron dentro del arroyo. La causa dejó entonces de investigar un robo y pasó a tramitarse como una falsa denuncia.

La camioneta VW Amarok fue retirada del Arroyo El Gato. El dueño inventó que se la habían robado. 

El episodio en la capital provincial disparó una pregunta más amplia: ¿cómo se detecta que un robo fue inventado?

Para Juan Martín Tremouilles, abogado y productor asesor de seguros, la respuesta empieza por una práctica habitual de las compañías: investigar el siniestro.

“Las aseguradoras siempre investigan, ya sea a través de estudios de liquidadores o por recursos propios”, explicó a NewsDigitales. Esa tarea puede incluir entrevistas con testigos, reconstrucción de lo sucedido y, cada vez con mayor frecuencia, el análisis de cámaras de seguridad.

“Si hay una inconsistencia entre el relato y las cámaras, obviamente el siniestro lo van a rechazar. Entonces no pagan la indemnización”, señaló.

Una historia que debe resistir las pruebas

Hora, lugar, recorrido, momento en que el vehículo fue visto por última vez, personas que tenían acceso a las llaves y circunstancias del supuesto robo son algunos de los datos que quedan fijados cuando se realiza una denuncia.

Después comienza el cotejo de datos, la comparación. Una cámara, por ejemplo, puede mostrar que el auto circuló después de la hora en que supuestamente había sido sustraído. Otro registro puede ubicarlo en un lugar incompatible con la versión inicial. También puede aparecer alguien relacionado con el vehículo que nunca había sido mencionado.

En otros casos, las inconsistencias surgen del propio relato. “Por la experiencia que tienen las compañías, están atentas a la posibilidad de que pueda existir un fraude”, indicó Tremouilles. Por eso, explicó, aun en episodios relativamente frecuentes, como la denuncia por el robo de una rueda o de un auxilio, las empresas realizan verificaciones antes de indemnizar.

La investigación tampoco depende exclusivamente de lo que pueda aportar una cámara. Las compañías pueden recurrir a liquidadores, tomar declaraciones, analizar documentación y revisar antecedentes de siniestros anteriores. El objetivo es determinar si lo denunciado resulta compatible con la evidencia reunida.

Cuánto tiempo tienen para investigar

Esa tarea tiene además plazos. Tremouilles explicó que el artículo 56 de la Ley de Seguros establece un plazo de 30 días para que la compañía se pronuncie sobre el derecho del asegurado una vez recibida la información necesaria vinculada con el siniestro.

Durante ese período puede avanzar la investigación y, según las circunstancias del caso, requerir información adicional.

Una grúa rescata la camioneta que aparentemente fue arrojada intencionalmente en el Arroyo El Gato. 

Si después del análisis la aseguradora considera que existen elementos suficientes para rechazar el reclamo, debe comunicar la decisión y explicar los motivos.

“Si encuentran inconsistencias, notifican el rechazo del siniestro y explican por qué”, señaló el especialista. Esto significa que una contradicción no implica automáticamente la existencia de un delito. Puede ser el punto de partida para profundizar la investigación y determinar qué ocurrió realmente.

Distinto es el escenario en el que los elementos reunidos permiten sospechar que existió una maniobra deliberada destinada a obtener una indemnización que no correspondía.

“Si encuentran un delito, también pueden denunciar al asegurado y realizar la denuncia penal que corresponda”, agregó Tremouilles.

Los datos también hablan

En los últimos años el uso de la tecnología amplió considerablemente las posibilidades de control. Hoy no sólo pueden analizarse imágenes o testimonios. Las aseguradoras cuentan con herramientas que permiten cruzar historiales de vehículos, personas y siniestros anteriores para detectar patrones que resulten llamativos.

CESVI Argentina, por ejemplo, desarrolló el sistema SOFÍA G2 para analizar información vinculada con siniestros y localizar indicadores que puedan justificar una investigación específica.

La plataforma reúne millones de registros y permite vincular personas, automóviles y antecedentes siniestrales. El objetivo no es establecer automáticamente que existió un fraude, sino marcar aquellos expedientes que presentan elementos que merecen una revisión más profunda.

De esa forma pueden aparecer conexiones que una denuncia aislada no mostraría: personas vinculadas repetidamente con distintos siniestros, vehículos involucrados en varios episodios o protagonistas que aparecen relacionados en diferentes expedientes.

La inspección física también puede ofrecer respuestas. Los daños que presenta un vehículo deben resultar compatibles con la mecánica denunciada. Cuando no lo son, aparece otra señal para investigar.