En 2026, las importaciones de carne de cerdo desde Brasil mantienen un ritmo sostenido y se trata de una situación que debe abordarse desde diferentes ángulos.
La Fundación Mediterránea analizó este escenario y consideró que el abaratamiento del cerdo en el vecino país, la brecha de precios y el tipo de cambio local mejora la competitividad del producto brasileño y “genera incentivos para que frigoríficos, industrias y cadenas comerciales amplíen sus compras externas”.
Según la entidad, esta asimetría entre los precios de los cortes porcinos de Argentina y Brasil se explica sobre todo por la fuerte caída de las cotizaciones brasileñas y no por un encarecimiento excepcional del capón argentino. “Brasil enfrenta, además, una producción creciente que exige mayores esfuerzos de colocación, mientras Argentina recibe volúmenes récord de carne porcina brasileña”, consideraron.
NewsDigitales consultó a analistas y directivos del sector, que coincidieron en destacar la brecha de precios entre ambos países, un tipo de cambio en Argentina que propicia este escenario y un impacto negativo en el valor que reciben los productores por su materia prima.
El consultor Juan Uccelli destacó que el pico máximo de importaciones de carne porcina se registró en 1999, cuando en un año se compraron 72.000 toneladas. El año pasado, las importaciones cerraron en 55.000 toneladas y para 2026 se espera que acumulen unas 60.000 toneladas.
“Es el más alto en todo el siglo XXI y que genera problemas en el mercado local, relacionados con el valor al que entra esa mercadería. Y partimos de la base que el cerdo en Brasil está a menos de 90 centavos de dólar, y acá en Argentina está entre 1,50 y 1,60”, explicó.
El especialista remarcó que Brasil enfrenta un escenario de superproducción porcina y a partir de ese excedente de oferta, los precios internos bajaron de manera considerable. “Esa importación que entra en Argentina genera un condicionamiento al valor de algunos cortes como bondiola, que es el producto más importado y después pechito, carré, jamón y paleta”, calculó.
Uccelli agregó que en esos cinco cortes está el 95% del valor de la media res, que después fija el valor del cerdo en pie. “Por esta razón, el ingreso de esos cortes a precios baratos está afectando el precio que se le paga al productor.
Agustín Seijas, director ejecutivo de la Federación Porcina Argentina (FPA) destacó que la fortaleza que exhibe en estos días el mercado interno contrasta con la evolución de las importaciones.
“Este año ya superamos las 43.000 toneladas importadas, que representan un 7% de la producción local, porque el precio de la comercialización del cerdo en pie en Brasil está siendo muy competitivo”, señaló. El directivo reconoció que al momento de medir el impacto de las importaciones, el caso más crítico es la bondiola.
“En Brasil es un corte prácticamente descarte y acá es muy valorado. Al entrar a un valor tan inferior obliga a la bondiola argentina a bajar su precio para poder competir y esa reducción forzada de precio la terminan absorbiendo los cortes más económicos, que en definitiva le hace perder competitividad a toda la cadena”, afirmó.
Seijas explicó que el escenario favorable para el mercado local se viene "reflejando en un cambio de hábito de consumo muy profundo, porque es cierto que en un primer momento gran parte de los consumidores eligieron la carne de cerdo por una cuestión de precio, pero lo que estamos identificando cada vez más es que ahora también la eligen por la calidad".
Además, remarcó que "como sector logramos una estandarización en las condiciones de producción, que hacen que el consumidor encuentre el mismo sabor y la misma calidad en la carne de cerdo, sin importar si compra en su carnicería del barrio, supermercados o comercios de cercanía".
Y concluyó: "creemos que el valor agregado que tenemos ahora es que el consumidor está mucho más informado y valora estudios científicos, como el que le encargamos al INTI Carnes, en el que la ciencia reafirma que la carne de cerdo es de excelente calidad nutricional"