por Redacción NewsDigitales
Mientras los robots deportivos llaman la atención cuando compiten contra personas, en China crece otro negocio menos espectacular pero con más clientes potenciales: las máquinas para entrenar.
Varias empresas desarrollan aparatos que lanzan pelotas de tenis y tenis de mesa, intentan sostener un peloteo o le pasan la pelota de básquet a quien practica sin compañero.
El caso de Zhang Haibo, fundador de la firma de Shanghái PongBot, resume el giro. Años atrás trabajó en un robot de tenis de mesa pensado para enfrentar a jugadores, con un costo de más de 200.000 yuanes por unidad, unos 28.000 dólares.
Cuando lanzó su propio proyecto, cambió de público y apuntó a los aficionados que quieren practicar. "Lo que los usuarios necesitan de verdad no es un rival robótico", explicó al medio tecnológico 36Kr.
OneRobotics ofrece Acemate, un aparato móvil que recoge la pelota y la devuelve. Su competidora AceiiLab eligió otro camino: su máquina simula el ritmo del peloteo lanzando pelotas desde distintas posiciones, porque recoger cada una encarece el equipo y corta la cadencia del ejercicio.
En básquet, la marca Lumistar promociona CARRY, un robot que, según el fabricante, sigue al jugador con cámaras y le da un pase cuando este hace un gesto.
El interés se ve en las cifras. En Kickstarter, la campaña de Aura, el nuevo aparato de PongBot para tenis, pádel y pickleball, cerró en julio con más de 4 millones de dólares comprometidos por 4.836 personas.
Acemate reunió 2,4 millones y Aceii One, 820.000 dólares. Esas cifras, aclara EFE, no equivalen a ventas concretadas. Además, PongBot anunció tres rondas de inversión por cerca de 30 millones de dólares.
La pregunta de fondo sigue abierta: lanzar pelotas no es lo mismo que enseñar a jugar. Un entrenador de un club de tenis de mesa de Shanghái contó al portal Yicai que allí cobran unos 12 dólares por hora de práctica con máquina, frente a unos 22 dólares con una persona. Pero a los principiantes les recomienda un entrenador humano, que puede adaptar las indicaciones a cada alumno.
El desafío para estas empresas será entregar equipos confiables y demostrar que los datos que recogen ayudan de verdad a mejorar.