29/09/2026 - Edición Nº1330

Internacionales

Protocolo vaticano

Por qué Charlene de Mónaco pudo vestir de blanco frente al papa León XIV

29/09/2026 | La princesa ejerció un antiguo privilegio reservado a pocas mujeres de casas reales católicas durante el cierre de la visita papal a Francia.



La última jornada de la visita del papa León XIV a Francia dejó una imagen que llamó la atención por un detalle de protocolo. Charlene de Mónaco llegó a Metz junto al príncipe Alberto II vestida completamente de blanco, mientras otras mujeres presentes, como Brigitte Macron, eligieron prendas oscuras.

La elección no fue casual. La princesa monegasca hizo uso del llamado privilège du blanc, una excepción dentro de la etiqueta tradicional de las audiencias papales que permite a determinadas reinas y princesas católicas presentarse de blanco ante el pontífice.

El encuentro se produjo durante el cierre del viaje de cuatro días de León XIV por Francia. En Metz, ciudad vinculada a la figura de Robert Schuman, el papa participó de una reunión interreligiosa y de actividades centradas en la paz, la unidad europea y el diálogo entre culturas.

Un privilegio reservado a muy pocas mujeres

Durante siglos, el protocolo del Vaticano estableció que las mujeres debían vestir de negro en los encuentros formales con el papa. Con el tiempo esas reglas se flexibilizaron, aunque algunas casas reales católicas conservaron una excepción histórica: sus soberanas o consortes pueden utilizar blanco en determinadas audiencias y ceremonias.

Ese derecho es conocido como “privilegio del blanco” y actualmente alcanza a un grupo reducido de mujeres vinculadas a monarquías católicas. Entre ellas se encuentran Letizia y Sofía de España, Matilde y Paola de Bélgica, Stéphanie y María Teresa de Luxemburgo, además de Charlene de Mónaco.

No se trata de una obligación. Quienes poseen el privilegio pueden elegir no utilizarlo y vestir de negro, como hizo la propia Charlene en otras oportunidades.


El papa León XIV cerró en Metz su viaje por Francia con un mensaje centrado en la paz, el diálogo y la unidad europea.

Cómo llegó Charlene a tener ese derecho

Charlene comenzó a ejercer esta prerrogativa en 2013, dos años después de casarse con Alberto II. Desde entonces recurrió al blanco en distintos encuentros con pontífices, incluido el inicio del pontificado de León XIV y la visita que el papa realizó a Mónaco en marzo de 2026.

En aquella ocasión, la princesa apareció con vestido y velo blancos para recibirlo en el Principado. Seis meses después volvió a recurrir a la misma tradición en Metz, aunque con una imagen mucho más contemporánea: eligió un traje de pantalón blanco y un pequeño bolso del mismo tono.

La escena permitió visualizar una costumbre que combina religión, monarquía y protocolo, pero que hoy se aplica de manera menos rígida que en el pasado.

Una jornada con varias casas reales

Charlene y Alberto no fueron los únicos representantes de la realeza presentes en Metz. También asistió el gran duque Guillaume de Luxemburgo, mientras Emmanuel y Brigitte Macron recibieron a los invitados.

La presencia de la princesa monegasca terminó aportando una de las postales más comentadas de la jornada. Detrás de su elección de vestuario había una tradición poco conocida: la posibilidad de vestir de blanco frente al papa, un privilegio que sigue reservado a un pequeño grupo dentro de las monarquías europeas.