La caída de la actividad económica volvió a poner al INDEC en el centro de la discusión. Después de que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registrara una baja del 2,9% mensual en julio, Javier Milei cuestionó la metodología utilizada para medir la evolución de la economía y aseguró que los indicadores desestacionalizados pueden “medir mal”.
Los trabajadores del organismo nucleados en ATE-INDEC salieron al cruce del Presidente con un duro comunicado y defendieron las estadísticas oficiales. Pero, ¿qué hay detrás de la discusión? NewsDigitales habló con el economista Juan Pablo Dicovskiy, con experiencia en Cuentas Nacionales, quien explicó de manera sencilla qué mide la serie desestacionalizada, para qué sirve la tendencia-ciclo y por qué considera que el argumento de Milei “no tiene asidero”.
Milei puso el foco en la metodología después de conocerse la fuerte caída de la actividad de julio. Según el Presidente, cuando una economía atraviesa importantes cambios estructurales, las series desestacionalizadas pueden perder precisión.
“Si mira la serie del EMAE, usted va a ver que tiene mucha volatilidad, por eso nosotros hemos estado enfatizando sistemáticamente en el indicador tendencia-ciclo”, afirmó.
Además, sostuvo que “los ponderadores de los desestacionalizados están arrojando cualquier cosa” y argumentó que este tipo de indicadores se construye en función de información histórica.
"No hay recesión. Los INDICADORES están dando CUALQUIER COSA, literalmente"
— Arrepentidos de Milei (@ArrepentidosLLA) September 28, 2026
Javier Milei dice que el INDEC de su propio gobierno MIENTE. No lo puedo creer pic.twitter.com/qqPpoxl7Dc
La respuesta llegó desde adentro del propio INDEC. A través de un comunicado titulado “Terrorista (o terrorífico) es el plan económico del Gobierno”, los trabajadores nucleados en ATE rechazaron los cuestionamientos.
“Lo que falla no son los indicadores”, afirmaron y señalaron que las estadísticas reflejan, desde la posición del gremio, las consecuencias de la política económica.
“La caída del consumo, el endeudamiento familiar y los elevados niveles de morosidad reflejan el deterioro de las condiciones de vida”, sostuvieron. También acusaron al Presidente de utilizar “una doble vara” con las estadísticas oficiales.
“Cuando los números le son favorables la desactualización de los ponderadores no existe, pero cuando muestran los defectos del modelo económico es porque los ponderadores no sirven”, cuestionaron.
El gremio reconoció que existen ponderadores desactualizados en el INDEC, pero diferenció ese problema de las críticas realizadas por Milei a la medición de la actividad.
Como ejemplo, mencionó la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) realizada en 2017/2018, de la que surgió una nueva estructura de ponderadores para el IPC que todavía no fue incorporada al índice.
Además, los trabajadores denunciaron un “ahogo presupuestario” que, según señalaron, limita la realización de nuevos operativos estadísticos, entre ellos una nueva ENGHo y el Censo Económico.
“La independencia estadística no se declama, se garantiza con hechos, recursos, reglas claras, autarquía administrativa, autonomía presupuestaria, estabilidad laboral y salarios dignos para quienes producimos las estadísticas públicas”, concluyeron.

Más allá del cruce entre el Presidente y los trabajadores del INDEC, la discusión tiene un componente técnico: ¿qué significa desestacionalizar la actividad y por qué se utiliza información histórica?
Consultado por NewsDigitales, Dicovsky cuestionó la explicación presidencial. “No tiene asidero lo que dice Milei”, afirmó.
La desestacionalización busca solucionar un problema bastante sencillo: hay movimientos de la economía que se repiten todos los años simplemente por la época del año en la que ocurren.
Diciembre, por ejemplo, no necesariamente puede compararse directamente con enero. Hay actividades que históricamente producen o venden más durante determinados meses y menos durante otros. Para saber si realmente hubo una mejora o un deterioro económico, primero hay que separar esos movimientos habituales.
Dicovsky puso un ejemplo: supongamos que históricamente una determinada actividad cae 10% entre diciembre y enero, “Si cae menos es porque la economía está creciendo, si cae más la economía está bajando; si cae 10%, la economía está flat”, explicó.
¿Dónde entra entonces la información histórica que mencionó Milei? Precisamente en determinar cuál es ese patrón habitual.
“Que lo esperable sea una caída de 10% es información histórica. Cuáles son los factores de estacionalidad, eso es histórico”, explicó.
En otras palabras, la historia se utiliza para saber qué movimientos son normales para cada momento del año y poder separarlos de lo que está ocurriendo efectivamente con la actividad.

Dicovsky también cuestionó otro punto del argumento presidencial, que los cambios estructurales que atraviesa la economía vuelvan poco confiable la serie desestacionalizada.
La clave, explicó, es que la desestacionalización no se realiza sobre toda la economía junta. “Esa desestacionalización se hace sector por sector. No es que se calcula para todo el PBI agregado”, señaló.
Esto es importante porque permite captar comportamientos diferentes entre las distintas actividades económicas antes de llegar al resultado general.
“Sería atendible si vos hacés una desestacionalización agregada de todo el PBI, pero se hace desagregada y después se suma el desestacionalizado de cada una de las ramas. El argumento del cambio estructural se queda sin fuerza”, sostuvo.
Además, explicó que las metodologías modernas permiten que los patrones estacionales vayan cambiando con el paso del tiempo.
“Los modelos más modernos de desestacionalización prevén una variación de la estacionalidad”, señaló. Es decir, no necesariamente suponen que la economía actual debe comportarse exactamente de la misma manera que años atrás.

Milei aseguró que, frente a la volatilidad de los datos mensuales, el Gobierno viene poniendo el foco en la denominada tendencia-ciclo.
Dicovsky explicó que se trata de una serie más “alisada”, cuyo objetivo es suavizar los saltos de corto plazo para mostrar hacia dónde se dirige la actividad durante un período más extenso. La diferencia puede entenderse de manera sencilla, el desestacionalizado sirve principalmente para observar qué ocurrió respecto del período inmediatamente anterior; la tendencia-ciclo busca mostrar una dirección más persistente de la economía.
Para conseguir esa suavidad se necesita utilizar información de distintos períodos. Una de las formas de entenderlo es a través de los promedios móviles, en vez de mirar exclusivamente un mes, se consideran datos anteriores y posteriores para evitar que un salto puntual distorsione la tendencia.
El problema aparece justamente cuando se llega al presente, los meses posteriores todavía no ocurrieron. Por ese motivo, los últimos valores de una serie tendencia-ciclo tienen menos información disponible y pueden ser revisados a medida que se conocen nuevos datos.
“Al revés de lo que dice Milei, los últimos datos de una serie tendencia-ciclo no son más confiables, son los menos, porque falta información”, afirmó Dicovsky a NewsDigitales.
Así, la discusión no implica necesariamente que una medición sea válida y la otra no, sirven para responder preguntas diferentes. Mientras el desestacionalizado permite observar los movimientos de corto plazo, la tendencia-ciclo intenta determinar hacia dónde se dirige la actividad más allá de las oscilaciones mensuales.