Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha que busca poner sobre la mesa un problema que atraviesa a miles de familias argentinas. La efeméride nació en el año 2000 con el objetivo de generar conciencia sobre las enfermedades cardiovasculares y, especialmente, recordar que una parte importante de sus factores de riesgo puede prevenirse.
En Argentina, hablar del cuidado del corazón no es un tema menor. Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el país, según remarcó en 2026 la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC). Entre ellas aparecen patologías que forman parte del día a día del sistema sanitario, como el infarto, el ACV y la insuficiencia cardíaca.

Y hay un enemigo particularmente silencioso: la hipertensión. Muchas personas pueden convivir durante años con la presión alta sin saberlo, especialmente cuando no existe el hábito de realizar controles periódicos. La última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo utilizada por el Ministerio de Salud indicó que la hipertensión alcanzaba a cuatro de cada diez adultos.
La prevención no necesariamente implica cambios imposibles. Reducir el exceso de sal, grasas y azúcares, sumar actividad física, evitar el cigarrillo y controlar regularmente la presión, el colesterol y la glucemia son algunas de las medidas que ayudan a disminuir el riesgo cardiovascular. La SAC también advierte sobre el impacto que tiene el consumo habitual de productos con exceso de sodio, grasas saturadas, grasas trans y azúcares.

En la rutina argentina, muchas veces el problema aparece en pequeñas costumbres que se acumulan: agregarle sal al plato antes de probarlo, pasar buena parte del día sentado, fumar, comer frecuentemente alimentos ultraprocesados o postergar durante meses ese análisis de sangre o control médico. El objetivo no pasa por prohibir un asado, unas empanadas o cualquier comida puntual, sino por mirar el conjunto de hábitos y sostener una alimentación equilibrada.
También es fundamental no minimizar las señales de alarma. Un dolor intenso u opresión en el pecho puede estar acompañado por falta de aire, sudoración, náuseas, vómitos o palpitaciones. Ante síntomas compatibles con una emergencia cardiovascular, la recomendación es buscar asistencia médica inmediatamente y no esperar a que el malestar desaparezca solo.
La problemática sigue tan vigente que, en agosto de 2026, el Ministerio de Salud de la Nación incorporó al ACV y a la insuficiencia cardíaca descompensada al sistema de eventos de notificación obligatoria en todo el país. En este Día Mundial del Corazón, el mensaje vuelve a ser sencillo: no hace falta esperar a sentirse mal para empezar a cuidarse.