La designación de Juan Trebino al frente de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación quedó finalmente oficializada.
Su llegada tiene como dato distintivo una extensa experiencia previa en la administración pública ambiental y una mirada que busca compatibilizar producción y protección de los recursos naturales.
En intervenciones públicas anteriores, Trebino cuestionó tanto una agenda ambiental desconectada de los problemas inmediatos como la idea de que exista necesariamente un enfrentamiento entre desarrollo productivo y cuidado ambiental.
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— Juan Andres Trebino (@jatrebino) August 8, 2019
Trebino comenzó su recorrido en la administración ambiental nacional en 2011, cuando se incorporó como abogado en el área de la Dirección Nacional de Control Ambiental. Posteriormente, en 2015, fue designado director nacional de Control Ambiental.
Ese mismo año avanzó hacia la Subsecretaría de Control y Fiscalización Ambiental y Prevención de la Contaminación.
En marzo de 2018 volvió a ser designado dentro de la estructura ambiental nacional, esta vez como subsecretario de Fiscalización y Recomposición, cargo que dejó en diciembre de 2019.
Su experiencia no se limitó al Estado. También desarrolló actividad profesional como abogado especializado en cuestiones ambientales y ejerció en el ámbito privado. Además, entre 2023 y comienzos de 2026 estuvo vinculado a CATERNews, un proyecto periodístico especializado en las industrias energética y minera.
Ese recorrido resulta particularmente relevante para entender el perfil con el que llega a la Subsecretaría: derecho ambiental, fiscalización, gestión pública y conocimiento de sectores productivos vinculados con los recursos naturales.
Una de las intervenciones públicas que permite conocer su mirada se produjo durante un seminario internacional sobre derecho ambiental realizado en 2021.
En aquella oportunidad, Trebino planteó una advertencia sobre la manera en que se estaba estructurando la agenda ambiental internacional. Sin negar la relevancia del cambio climático, sostuvo que existe el riesgo de que esa discusión termine desplazando otras problemáticas ambientales con efectos más inmediatos sobre la población.
Según explicó, la agenda climática es "un eje transversal fundamental", pero advirtió que podía terminar "fagocitando" recursos y atención que también deberían destinarse a problemas ambientales concretos y cotidianos.
"Estamos descuidando agendas inmediatas como son la gestión de químicos, como son la gestión de calidad de aire al día de hoy, como son la gestión de residuos peligrosos", señaló durante aquella exposición.
La definición adquiere relevancia frente al rol que ahora tendrá dentro del Gobierno nacional, especialmente porque la Subsecretaría constituye una de las áreas de la administración vinculadas con la implementación y el control de políticas ambientales.
Otro de los ejes centrales de su pensamiento aparece en su concepción sobre la relación entre actividad económica y protección ambiental.
En una intervención posterior del mismo seminario, Trebino fue categórico al rechazar la idea de que el Estado tenga que elegir entre producción y ambiente.
"Yo creo que hoy plantear productividad en detrimento de los recursos naturales es una falsa dicotomía, no debería ser una dicotomía", sostuvo.
Para el flamante subsecretario, el objetivo debe ser lograr que las actividades productivas incorporen criterios de sustentabilidad. Pero esa transición, según su visión, no puede plantearse de la misma manera para todos los actores económicos.
"Hoy tenemos que conseguir que la actividad industrial vaya hacia la sustentabilidad", afirmó.
En ese sentido, distinguió entre las grandes compañías, que cuentan con estructuras internas y especialistas dedicados a cuestiones ambientales (por ejemplo, empresas mineras), y las pequeñas y medianas actividades productivas, que pueden tener mayores dificultades para incorporar esos procesos.
Para explicar su posición, Trebino recurrió durante aquella exposición a una experiencia de su propia familia vinculada con la producción agropecuaria.
Contó que durante años el establecimiento familiar había seguido una lógica basada en el monocultivo de soja: a mayor superficie y continuidad de ese cultivo, mayor expectativa de rentabilidad.
El problema apareció cuando los rindes comenzaron a disminuir año tras año. La respuesta fue modificar el esquema productivo y comenzar a implementar una rotación de cultivos, alternando soja y maíz para favorecer la recuperación del suelo. "Donde se plantaba soja, el otro año, a los dos años, plantamos maíz", explicó.
Según su relato, el cambio no terminó afectando la productividad. Por el contrario, aseguró que posteriormente alcanzaron "los rindes más grandes de toda la historia en los campos de mi familia".
Esa concepción también aparece asociada a su visión sobre el papel que debe desempeñar el Estado.
Trebino sostuvo que las políticas ambientales no deberían apoyarse exclusivamente en sanciones, particularmente cuando se trata de pequeños y medianos productores o empresas que enfrentan mayores dificultades para adaptar sus procesos.
"No con el látigo, porque sabemos que eso no sirve, no con las sanciones, porque sabemos que eso no sirve, sino acompañando", afirmó.