Resident Evil, el fenómeno de Zach Cregger, sigue en el centro de la atención de la industria del entretenimiento tras su paso por las salas de cine. La producción de Sony Pictures se consolidó como un éxito rotundo al consagrarse como la entrega más lucrativa de toda la historia de la franquicia basada en los videojuegos de Capcom.
El impacto del largometraje trascendió la gran pantalla y generó un efecto rebote sumamente positivo para la franquicia. Según los datos recopilados por la firma Alinea Analytics, el estreno de la película impulsó de manera notable el interés del público por revisitar las entregas que sirvieron de inspiración para la historia.

Entre los títulos más beneficiados por este entusiasmo se encuentran las versiones modernizadas de la segunda y la cuarta entrega de la saga de terror. Las estadísticas reflejan un crecimiento exponencial en la adquisición de copias digitales y físicas para PlayStation 5 durante los días posteriores al debut en los cines.
Este incremento en las transacciones se tradujo en un repunte histórico para los ingresos de la compañía desarrolladora. Si bien unos días antes se habían implementado rebajas significativas en los valores de los juegos, el éxito de la producción audiovisual terminaron por potenciar el mercado.

El éxito de la película también se refleja en los números de recaudación internacional, donde la producción ya roza los 200 millones de dólares a nivel mundial. Con un presupuesto inicial estimado en 75 millones, el film logró embolsar 103 millones de dólares en el mercado doméstico de Estados Unidos y Canadá, sumados a otros 94 millones en el plano internacional.
Estos números destruyeron los récords previos de la marca en la pantalla grande. La producción superó ampliamente los registros históricos de entregas anteriores como Afterlife o Retribution.