El rey Mohammed VI nombró este martes 29 de septiembre a Fatima Ezzahra El Mansouri como jefa del Gobierno de Marruecos, convirtiéndola en la primera mujer que ocupa el cargo en la historia del país. El nombramiento también la convierte en la segunda mujer que encabeza un Gobierno en el mundo árabe, después de Najla Bouden en Túnez. Aunque con frecuencia se utiliza la expresión “primera ministra”, la denominación constitucional marroquí es jefa del Gobierno.
La designación llega seis días después de las elecciones legislativas del 23 de septiembre, en las que el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) obtuvo 97 de los 395 escaños de la Cámara de Representantes. Ninguna formación consiguió mayoría absoluta, por lo que El Mansouri deberá negociar una coalición. El artículo 47 de la Constitución establece que el rey debe nombrar al jefe del Gobierno entre los integrantes del partido que haya obtenido el mayor número de escaños.
Abogada de formación, El Mansouri desarrolló buena parte de su carrera política en Marrakech. Fue elegida alcaldesa de la ciudad por primera vez en 2009 y volvió al cargo en 2021. Desde octubre de ese mismo año ejercía además como ministra de Ordenación del Territorio Nacional, Urbanismo, Vivienda y Política de la Ciudad. En 2024 asumió una posición central dentro de la dirección colectiva del PAM.
Su primera tarea será transformar la victoria parlamentaria en una mayoría capaz de sostener al nuevo Ejecutivo. Los 97 diputados del PAM están lejos de los 198 necesarios para controlar por sí solo la Cámara, lo que obliga a negociar con otras fuerzas. El resultado electoral también dejó al RNI con 66 escaños, al Istiqlal con 65 y al Partido Justicia y Desarrollo (PJD) con 54. La participación se situó alrededor del 38%, uno de los niveles más bajos registrados en las últimas décadas.
El Ejecutivo que encabece El Mansouri tendrá además una agenda particularmente exigente. Marruecos se prepara para organizar junto con España y Portugal el Mundial de fútbol de 2030, un proceso que implica grandes inversiones en estadios, transporte e infraestructura urbana. Reuters estimó en unos USD 20.000 millones el programa de inversiones vinculado a esa preparación, mientras el próximo Gobierno deberá atender también demandas relacionadas con empleo, servicios públicos, salarios y costo de vida.

El nombramiento representa un cambio histórico en la composición del Ejecutivo, pero no modifica por sí mismo la estructura institucional marroquí. Marruecos continúa siendo una monarquía constitucional en la que Mohammed VI conserva amplias atribuciones, especialmente en política exterior, defensa y otros ámbitos estratégicos. El alcance político de la nueva etapa dependerá ahora de la coalición que El Mansouri consiga formar y del programa que pueda llevar al Parlamento tras una elección marcada tanto por el cambio de partido gobernante como por la baja participación.