por Redacción NewsDigitales
El juicio por la muerte de Diego Maradona llegó a una instancia decisiva con dos declaraciones que buscaron discutir una de las ideas centrales que atravesó todo el proceso: quién tenía realmente el control de la atención médica durante la internación domiciliaria en Benavídez.
Leopoldo Luque y Agustina Cosachov hablaron ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro antes del inicio de los alegatos y, desde lugares distintos, intentaron delimitar sus responsabilidades dentro del esquema que rodeó al exfutbolista durante sus últimos días.
Luque volvió a rechazar que hubiera ejercido una conducción integral del tratamiento una vez que Maradona salió de la Clínica Olivos. Reconoció que había sido uno de sus médicos de confianza y que anteriormente había tenido un rol importante en la coordinación de su atención, pero sostuvo que esa situación cambió después de la externación.
“En la Clínica Olivos, de ser la guía de él, ya no ocupé más ese lugar. Yo nunca lo asumí ni lo ejercí durante la internación domiciliaria”, afirmó.
El neurocirujano también cuestionó la forma en que, según su postura, quedó expuesto durante la investigación y el juicio. Señaló que resultó sencillo concentrar sobre su figura responsabilidades que estaban distribuidas entre distintos profesionales.

“Yo he sido aprovechado, es lo más fácil que hay decir que Luque estaba a cargo de todo”, sostuvo.
En ese marco, también dedicó parte de su exposición a defender la relación personal que tenía con Maradona y a cuestionar la selección de mensajes privados incorporados al expediente.
“Siento que se extrajeron chats de más de 100 mil y se mostraron 10 o 15 donde mostraban que yo tenía desprecio o sentimiento contra Diego, y es todo lo contrario”, explicó.
Fue entonces cuando describió la dinámica que, según él, caracterizaba el vínculo entre ambos: “Cuando se sentía mal Diego me llamaba, cuando se sentía bien me echaba”.
Luque negó además que su cercanía con el exfutbolista estuviera relacionada con cuestiones económicas o con la exposición pública que implicaba atenderlo. “Yo estaba porque lo amaba y admiraba”, aseguró.
Otro punto de su declaración estuvo dirigido a discutir el papel de Pedro Di Spagna. Luque señaló que el médico clínico había dejado indicaciones de tratamiento y sostuvo que esa intervención no se correspondía con la de alguien que actuara solamente como interconsultor.
La cuestión no es menor porque durante el juicio aparecieron distintas versiones sobre quiénes eran los médicos tratantes de Maradona y quién debía ordenar las prestaciones necesarias durante la internación domiciliaria.
Nancy Forlini, coordinadora de Cuidados Domiciliarios de Swiss Medical, había declarado que Luque y Cosachov ocupaban ese lugar y que eran ellos quienes debían solicitar las prestaciones correspondientes.
Sobre la muerte de Maradona, Luque también fijó una posición categórica y adhirió a la interpretación sostenida por algunos de los peritos que pasaron por el debate.
“Yo no culpabilizo a nadie. Yo sostengo lo que dijeron los peritos Pablo Ferrari, José Antonio Maya y el cardiólogo Ricardo Iglesias, que Maradona murió de un evento súbito, agudo e impredecible. No tengo dudas”, afirmó.
Después de Luque fue el turno de Agustina Cosachov, quien también intentó establecer cuáles habían sido los límites de su intervención.
La psiquiatra explicó que, después de la internación en la Clínica Olivos, Maradona quería abandonar el establecimiento y que mantenerlo allí resultaba difícil.

Según su relato, se analizaron distintas alternativas junto con representantes de Swiss Medical. Una de ellas era una internación psiquiátrica, aunque sostuvo que no podía imponerse porque el paciente no reunía los criterios necesarios.
“La mejor opción era una clínica psiquiátrica, pero el ingreso era voluntario y el paciente no cumplía con los criterios de ser peligroso para sí o para terceros, por eso la opción más viable era una internación domiciliaria seria”, explicó.
Cosachov también negó que ella y Luque hubieran asumido por sí solos toda la responsabilidad médica y aseguró que reclamó la participación de otros especialistas. “Siempre sugerí un médico clínico y un neurólogo”, sostuvo.
Ese punto chocó con lo declarado por Forlini, quien afirmó que no había recibido un pedido para disponer de un médico clínico de manera diaria, sino una solicitud de interconsulta semanal. Las diferencias entre ambas terminaron incluso en un careo durante el debate.
La psiquiatra también fue consultada por el acta mediante la cual se formalizó la salida de Maradona de la Clínica Olivos. La calificó como un “acta rara” y reconoció que la firmó sin haberla leído previamente.
“No la leí antes de firmar, firmé con total convencimiento de que iban a cumplir con lo que habíamos hablado, creo que nadie la leyó”, declaró.
Sobre el final de su exposición, Cosachov habló del impacto personal que tuvo la muerte de Maradona y el proceso posterior.
“Lamento mucho lo que pasó, siempre traté de hacer lo que mejor sé, lo que pude. Lo apreciaba mucho al paciente”, manifestó.
También aseguró que los años posteriores fueron “durísimos”, aunque afirmó que pudo atravesarlos por “tener la conciencia tranquila de lo que yo hice”.
Con 45 audiencias y 103 declaraciones entre testigos e imputados, el juicio entra ahora en su tramo final. La Fiscalía y las querellas expondrán sus alegatos los días 8, 13 y 14 de octubre. Las defensas lo harán el 20, 21 y 22.