El primer ministro británico Andy Burnham utilizó su primer discurso como líder laborista ante la conferencia anual del partido, en Liverpool, para presentar una agenda que combina una nueva relación con la Unión Europea, cambios futuros en las pensiones, una reforma electoral y mayor intervención pública en servicios esenciales. El mensaje buscó fijar prioridades de largo plazo en un momento en que su gobierno enfrenta restricciones fiscales y varias de las medidas quedarían para después de las próximas elecciones.
Uno de los pasajes centrales estuvo dedicado al Brexit. Burnham sostuvo que la salida de la Unión Europea “hizo más daño que bien” y afirmó que Reino Unido necesita definir una relación estable con el bloque, que continúa siendo su mayor mercado.

El mandatario anticipó que aprovechará la próxima cumbre entre Londres y Bruselas para presentar distintas alternativas sobre ese vínculo y buscar un consenso nacional. No anunció un regreso inmediato a la UE, al mercado único ni a la unión aduanera, pero sí planteó profundizar la cooperación y conseguir mejoras para los sectores que, según su gobierno, fueron perjudicados por el Brexit.
Burnham también confirmó que el actual “triple lock” de las pensiones permanecerá intacto durante esta legislatura. Ese mecanismo garantiza que la jubilación estatal aumente cada año según el mayor valor entre la inflación, el crecimiento de los salarios o el 2,5%.
La modificación llegaría en abril de 2030, siempre que el laborismo gane las próximas elecciones. Desde entonces, las pensiones aumentarían al menos por inflación o un 2,5% y conservarían su relación con los salarios a largo plazo. Los ahorros obtenidos serían destinados a crear un National Care Service, un sistema de cuidados para adultos gratuito en el punto de atención e inspirado en el funcionamiento del NHS.

Otro anuncio fue la creación de una comisión nacional sobre reforma electoral. Burnham aseguró que el próximo programa laborista incluirá el compromiso de modificar el actual sistema de mayoría simple, conocido como first-past-the-post, aunque todavía no definió cuál será el modelo que lo reemplazaría.
El primer ministro también anunció una ley para eliminar la prohibición que limita la propiedad pública de las compañías de agua. La propuesta contempla mayores facultades para las autoridades locales, controles sobre las empresas que incumplan y restricciones más estrictas a los bonos de sus ejecutivos.
Burnham presentó estas medidas como parte de una estrategia para cambiar el rumbo económico e institucional del país. Sin embargo, varias de las transformaciones más profundas dependerán de una futura victoria electoral y de cómo el gobierno consiga financiarlas sin abandonar sus reglas fiscales. El desafío inmediato será avanzar con esa agenda mientras buena parte de sus cambios estructurales están pensados para después de las próximas elecciones.