por Redacción NewsDigitales
La diputada bonaerense Mayra Mendoza salió al cruce de las críticas que recibió en redes sociales por su vestimenta y buscó llevar la discusión hacia otro terreno: la decisión de la Corte Suprema que dejó vigente la derogación de la Ley de Tierras Rurales dispuesta por el Gobierno de Javier Milei.
“¿La Corte habilita la extranjerización de nuestras tierras y la noticia termina siendo la ropa que uso?”, planteó Mendoza en X, después de que circularan cuestionamientos por haber participado de una actividad con un pantalón deportivo azul y amarillo.
La dirigente de Fuerza Patria recogió el guante y respondió también a quienes utilizaron términos como “negra” y “kuka” para cuestionarla.
“KUKA es una identidad de la que me siento profundamente orgullosa. Y ‘negra’ tampoco me ofende, soy morocha y me encanta”, sostuvo.
Sin embargo, Mendoza buscó correr rápidamente el eje de la controversia y planteó que, detrás de la discusión por su vestimenta, estaba quedando relegado un debate que considera de mayor trascendencia: la situación de las tierras rurales y la decisión adoptada por la Corte Suprema.
¿La Corte habilita la extranjerización de nuestras tierras y la noticia termina siendo la ropa que uso?
— Mayra Mendoza ☀️ (@mayrasmendoza) September 30, 2026
Lamentablemente, leo los prejuicios y el odio que han inoculado en una parte de nuestra sociedad, con un efecto evidente: creen que diciéndome “negra” o “kuka” me ofenden, o…
La diputada bonaerense dejó una de las frases más llamativas de su publicación al responder directamente por la ropa que llevaba puesta.
“Uso Adidas desde joven. Soy de Boca. ¿Cuál es el delito?”, lanzó Mendoza, antes de pedir en mayúsculas: “Por favor, eleven el nivel”.
La respuesta llegó luego de las críticas que recibió por utilizar un pantalón deportivo con los colores azul y amarillo durante el izamiento de la bandera argentina.
Pero Mendoza aprovechó esa controversia para cuestionar las prioridades del debate público. “Ojalá quienes se detienen en una boludez como esta lean también lo que está pasando a su alrededor y reflexionen”, expresó.
En ese sentido, contrapuso la discusión por su vestimenta con las decisiones que toman los principales actores institucionales del país y puso especialmente el foco sobre el Poder Judicial.
“Personalmente, prefiero que discutamos qué hacen, qué deciden y a quiénes benefician las decisiones de quienes tienen mayores responsabilidades en nuestro país”, afirmó.

El mensaje terminó con una advertencia vinculada con la soberanía, los derechos y el funcionamiento de las instituciones.
“La ropa se cambia. Los derechos, la democracia y la soberanía, si los dejamos avanzar, después cuesta muchísimo recuperarlos”, sostuvo Mendoza.
Y cerró: “En serio: abran los ojos. Pero no para mirar la ropita. Para mirar lo que está pasando como argentinos”.
El trasfondo de sus declaraciones es el fallo mediante el cual la Corte Suprema revocó la sentencia de la Cámara Federal de La Plata que había declarado inconstitucional el artículo 154 del DNU 70/2023. Ese artículo derogó la Ley 26.737, conocida como Ley de Tierras Rurales, que establecía restricciones a la propiedad o posesión de tierras rurales por parte de extranjeros. Entre ellas, fijaba un límite del 15% sobre el territorio nacional, provincial o departamental.
La decisión fue firmada por Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, quienes consideraron que el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM), impulsor del amparo, no tenía legitimación para llevar adelante la demanda y que no estaba configurado un “caso o controversia” que habilitara la intervención judicial.
De esta manera, volvió a quedar vigente la derogación de la Ley de Tierras establecida por el DNU de Milei y, en la práctica, dejaron de operar las restricciones que aquella norma establecía para la adquisición de tierras rurales por extranjeros.
La Corte, no obstante, hizo una aclaración central: no se pronunció sobre la constitucionalidad del artículo 154 del DNU. El fallo se limitó a rechazar la demanda por la falta de legitimación del CECIM y la inexistencia, según el tribunal, de un caso judicial concreto.
Es precisamente sobre ese escenario que Mendoza buscó poner el foco, después de que una discusión por su ropa terminara convirtiéndose en tendencia y desplazara, según cuestionó, un debate que involucra a la propiedad de las tierras rurales y la soberanía nacional.
