Fatima Ezzahra El Mansouri puso en marcha este miércoles la ronda de consultas que deberá definir qué fuerzas integrarán el próximo Gobierno de Marruecos y bajo qué acuerdos políticos se organizará la nueva etapa.
Las reuniones comenzaron en la sede del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), en Rabat, con dirigentes de algunas de las principales fuerzas del Parlamento. El primer encuentro fue con una delegación del Rassemblement National des Indépendants (RNI), encabezada por su presidente, Mohamed Chouki.
Del lado del PAM participaron El Mansouri, Abdellatif Ouahbi, Fouzi Lekjaa y Ahmed Akhchichine, quienes integran el equipo encargado de conducir las conversaciones.
Chouki describió el encuentro como una instancia de intercambio sobre los desafíos de la próxima etapa y sostuvo que las conversaciones se desarrollaron con “claridad” y “franqueza”. También afirmó que el RNI definirá su participación priorizando lo que considera el interés general del país.

La segunda reunión relevante de la jornada fue con el Partido Istiqlal. Su secretario general, Nizar Baraka, explicó que el diálogo permitió intercambiar posiciones sobre los desafíos políticos que se abrirán con el nuevo Ejecutivo.
La decisión definitiva del partido todavía deberá discutirse dentro de sus propios órganos de conducción. Antes de las consultas, Istiqlal ya había anticipado que evaluaría internamente tanto los resultados electorales como la posibilidad de incorporarse al próximo gabinete. Por ahora, ninguna de las reuniones derivó en un anuncio formal sobre ministerios, reparto de cargos o composición definitiva de la mayoría.
Durante la jornada también hubo conversaciones con el Movimiento Popular. Su secretario general, Mohamed Ouzzine, señaló que el encuentro permitió conocer la visión de El Mansouri sobre varios asuntos que considera prioritarios para la próxima etapa.

Entre ellos aparecieron las demandas de la juventud y el desarrollo territorial integrado, dos cuestiones que el espacio pretende instalar en la discusión programática del nuevo Gobierno. También se abordaron asuntos estratégicos vinculados con la agenda nacional marroquí.
Ouzzine pidió además una “ruptura positiva” respecto de la etapa anterior y sostuvo que el nuevo ciclo político debería ofrecer respuestas diferentes a los desafíos que enfrenta el país.
Las consultas continuarán con otras fuerzas antes de que El Mansouri defina la estructura definitiva del Ejecutivo. La negociación entra ahora en su fase central: ya no se trata de quién encabezará el Gobierno, sino de qué partidos aceptarán compartir responsabilidades y qué programa común podrá surgir de esas conversaciones.