El rey Felipe VI y la reina Letizia viajarán a Ceuta y Melilla los próximos 13 y 14 de octubre, en una visita que trasciende ampliamente la agenda habitual de la familia real española. Será la primera vez que el monarca pise ambas ciudades desde su llegada al trono en 2014 y ocurrirá en uno de los momentos más delicados de los últimos años en la relación entre España y Marruecos.
La importancia del viaje está directamente relacionada con la situación particular de los dos territorios. Ceuta y Melilla son ciudades españolas ubicadas en el norte de África, pero Marruecos reclama su soberanía y sostiene históricamente que deberían formar parte de su territorio. Madrid, por el contrario, las considera parte integral de España.
Por ese motivo, cada aparición de la Corona española allí adquiere una dimensión diplomática que va mucho más allá de una visita institucional.

El contexto actual aumenta todavía más esa sensibilidad. A finales de julio, más de 72.000 migrantes ingresaron en Ceuta desde Marruecos, en una llegada masiva que puso bajo enorme presión a las autoridades españolas y volvió a colocar la frontera entre ambos países en el centro de la discusión política.

Desde entonces, Madrid y Rabat ofrecieron explicaciones diferentes sobre lo ocurrido. El Gobierno español reconoció posteriormente que los controles fronterizos marroquíes no habían resultado suficientes, mientras que Marruecos rechazó haber actuado con permisividad y atribuyó los cruces a información falsa difundida en redes sociales, redes de tráfico de personas y una interpretación errónea de una decisión judicial española.
España también anunció una inversión superior a 170 millones de euros para reforzar la protección de las fronteras de Ceuta y Melilla, además de solicitar apoyo financiero de la Unión Europea.
Hasta ahora, Felipe VI había mantenido una posición pública relativamente discreta sobre la crisis. Sin embargo, esta semana realizó una de sus intervenciones más claras durante la visita de Estado del presidente francés Emmanuel Macron.
El monarca calificó la situación vivida en Ceuta como “inaceptable” y reclamó mayor solidaridad de los países europeos, al considerar que los Estados situados en las fronteras exteriores de la Unión Europea no deberían afrontar solos este tipo de situaciones. El viaje de octubre convierte esas palabras en un gesto visible sobre el terreno.
La última gran visita de la Corona a Ceuta y Melilla también había generado malestar en Marruecos. Ahora, casi dos décadas después y con una nueva crisis fronteriza todavía reciente, Felipe VI llegará acompañado por Letizia a dos ciudades donde cualquier movimiento de la monarquía española es observado con atención desde Rabat. Hasta el momento, el Gobierno marroquí no realizó comentarios públicos sobre la visita prevista.