Una protesta que comenzó en varios liceos de los suburbios de París por la falta de profesores y el deterioro de las condiciones educativas se transformó en pocos días en un movimiento extendido por Francia. Este jueves, estudiantes universitarios se incorporaron a las movilizaciones mientras continúan los bloqueos de establecimientos secundarios en distintas ciudades.
El último relevamiento oficial disponible indicó que el miércoles había 356 liceos afectados por bloqueos totales o parciales, frente a 338 un día antes. Las acciones alcanzaron establecimientos de la región parisina, pero también ciudades como Lille, Marsella, Estrasburgo y Nantes.

La novedad de esta jornada fue la incorporación de la educación superior. Cerca de 30 campus universitarios registraban bloqueos o acciones de protesta durante la mañana, entre ellos instituciones de París, Nanterre, Lyon, Estrasburgo, Marsella, Reims y Poitiers. En Lille, alumnos universitarios se sumaron a una manifestación junto con estudiantes secundarios.
El movimiento comenzó con demandas vinculadas directamente con el funcionamiento de los establecimientos. Los jóvenes denuncian profesores ausentes sin reemplazos, aulas sobrecargadas, problemas de infraestructura y falta de recursos.
En Seine-Saint-Denis, uno de los departamentos más afectados, estudiantes describieron establecimientos con problemas de mantenimiento y dificultades para acceder a equipamiento básico. También surgieron cuestionamientos al sistema Parcoursup, utilizado para organizar el ingreso a la educación superior, por la presión que genera entre quienes terminan sus estudios secundarios.
Las jornadas también estuvieron atravesadas por episodios de violencia. Las autoridades contabilizaron 119 heridos entre estudiantes y personal educativo y más de 1.000 detenciones durante dos días, en su mayoría de menores. Hubo incendios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en algunos puntos, aunque buena parte de las movilizaciones se desarrolló sin incidentes.

La extensión de las protestas llevó al Ejecutivo a convocar para este jueves una célula interministerial de crisis destinada a seguir la situación. El presidente Emmanuel Macron reconoció los problemas existentes en algunos establecimientos, aunque condenó los hechos violentos registrados durante las manifestaciones.
El conflicto coincide además con una huelga de trabajadores públicos y con la presentación del presupuesto francés para 2027, que contempla fuertes medidas de ahorro en las cuentas estatales. Esa coincidencia amplió el clima de protesta, aunque las demandas estudiantiles mantienen como eje principal los recursos destinados a la educación y las condiciones dentro de las escuelas.
Lo que comenzó hace aproximadamente una semana como una serie de bloqueos en la periferia parisina entró así en una nueva etapa: la protesta ya dejó de ser exclusivamente secundaria y busca consolidarse también dentro de las universidades francesas.