por Redacción NewsDigitales
La producción de ajo en Mendoza atravesó en 2025 uno de sus peores años recientes: los costos triplicaron a los ingresos y la rentabilidad cayó un 37,8% antes de impuestos y un 68,71% una vez descontada la carga tributaria. El dato surge de una nueva herramienta que busca medir cuánto dinero le queda realmente al productor después de afrontar todos los costos de la actividad.
Se trata del Índice Rural UCO (IRU), elaborado por la Sociedad Rural del Valle de Uco, que comenzó a relevar año por año el resultado económico de las principales producciones de esa región de Mendoza. El ajo es el primer capítulo de una serie que continuará con la vid y el orégano.
El indicador toma como referencia una explotación modelo de una hectárea de ajo morado en San Carlos, bajo arrendamiento y con sistema de riego por goteo. Su particularidad es que no mide solamente precios, producción o exportaciones: busca establecer cuál es el resultado económico final del productor, antes y después de impuestos.
El IRU utiliza una base 2022=100 y ajusta los valores por inflación mediante el IPC del INDEC. De esa manera, permite comparar la evolución de la rentabilidad en términos reales y observar cuánto cambia el resultado cuando se incorpora la carga tributaria.
La evolución de la serie muestra un deterioro acelerado. En 2022, el productor modelo registró una rentabilidad del 31% antes de impuestos y del 12% después de la carga tributaria.
En 2023 llegó el mejor resultado de la serie, con una rentabilidad neta del 17,7% y un valor de 320,4 en el índice después de impuestos. Un año más tarde, el margen se redujo drásticamente: la rentabilidad neta cayó al 4,9% y el índice se ubicó en 27,3.
✅ Desde Valle de Uco Nace el IRU (Índice Rural Uco), el índice que mide cuánto gana realmente el productor de la región
— CRA (@CRAprensa) September 30, 2026
Presentamos una nueva herramienta que mide, producción por producción, la rentabilidad final del productor primario de la región, antes y después de impuestos.… pic.twitter.com/mGGbWTrHZ4
El quiebre se produjo en 2025. La rentabilidad antes de impuestos pasó a terreno negativo, con una pérdida del 37,8%, mientras que al incorporar impuestos y tasas el resultado cayó hasta el -68,71%. En términos del índice, el resultado después de impuestos llegó a -173,9.
El desplome tuvo una explicación que excedió los costos propios de la producción y estuvo fuertemente vinculada con el principal mercado externo del ajo argentino.
Mendoza concentra cerca del 80% del ajo que se cultiva y exporta en Argentina, mientras que Brasil representa entre el 75% y el 80% de las exportaciones argentinas del producto. Por eso, cualquier cambio en ese mercado tiene un impacto directo sobre los productores mendocinos.
Según el informe, durante 2025 Brasil levantó parcialmente las medidas antidumping que mantenía contra el ajo chino. Eso favoreció una mayor entrada de producto asiático a ese mercado y aumentó la presión sobre los precios del ajo argentino.
El efecto se trasladó rápidamente a la producción local: una parte importante de la cosecha terminó vendiéndose por debajo del costo de producción.
A ese escenario se sumaron las lluvias posteriores a la cosecha, que provocaron pérdidas de calidad, y el elevado costo de mantener el producto en cámaras frigoríficas a la espera de mejores condiciones de comercialización. El informe también señala problemas en la cadena de pagos derivados del deterioro del negocio.
Además de calcular el resultado de la actividad, el IRU incorpora el impacto de los impuestos y tasas nacionales, provinciales y municipales que recaen sobre la producción.
Entre ellos aparecen Impuesto a las Ganancias, Débitos y Créditos Bancarios, cargas patronales, Impuesto Inmobiliario Rural y tasas municipales, además de tributos incorporados al costo de servicios y combustibles.
Entre 2022 y 2024, cuando la producción todavía arrojaba resultados positivos, la participación de impuestos y tasas representó en promedio el 52,8% de la rentabilidad del productor. En 2024 llegó al 65,3%.
En 2025 el escenario fue todavía más complejo: el negocio ya registraba pérdidas antes de impuestos y, de acuerdo con el IRU, la carga tributaria terminó superando incluso el resultado negativo de la actividad, profundizando el rojo hasta el 68,71%.
El dato después de impuestos es, justamente, el que el informe considera más relevante porque busca reflejar el resultado que efectivamente queda para el productor una vez descontados los costos y las obligaciones tributarias.
El IRU continuará ahora con otras dos producciones características del Valle de Uco: vid y orégano, con el objetivo de construir una serie anual que permita seguir la evolución de los márgenes de las economías regionales y el peso que tienen los distintos niveles de carga tributaria sobre cada actividad