Christa Gail Pike, de 50 años, permanece con vida después de que Tennessee no lograra completar su ejecución por inyección letal el miércoles 30 de septiembre. Las autoridades le administraron dos dosis de pentobarbital en la Institución de Máxima Seguridad Riverbend, en Nashville, pero Pike continuó respirando y posteriormente fue trasladada en ambulancia a un centro médico externo. El Departamento Correccional de Tennessee aseguró que se cumplieron todas las etapas previstas en el protocolo, aunque hasta la mañana de este 1 de octubre no había informado públicamente cuál era su estado clínico.
La ejecución debía comenzar originalmente a las 10 de la mañana, pero una corte federal de apelaciones la suspendió aproximadamente una hora antes mientras analizaba un último planteo de la defensa. Horas después, la Corte Suprema de EE.UU. levantó esa suspensión y el procedimiento se reanudó por la noche. Los testigos pudieron ver a Pike en la camilla desde las 19:27; para las 20:26 ya se había administrado la segunda dosis y todavía se escuchaba su respiración. A las 20:53 se interrumpió el audio de la sala y los periodistas fueron retirados. Sus abogados presentaron entonces recursos de emergencia para detener el procedimiento.
Pike nació el 10 de marzo de 1976 y es la única mujer que figura actualmente en el corredor de la muerte de Tennessee. Su caso se remonta al 12 de enero de 1995, cuando tenía 18 años y estudiaba en un centro de Job Corps en Knoxville. Ese día fue asesinada Colleen Slemmer, una compañera de 19 años. Según los hechos establecidos durante el juicio, Pike participó junto con su entonces novio, Tadaryl Shipp, y Shadolla Peterson en el traslado de Slemmer hasta una zona apartada, donde la joven fue golpeada y atacada con armas blancas. La fiscalía sostuvo que existía un conflicto relacionado con la relación de Pike y Shipp.
Un jurado declaró a Pike culpable de asesinato premeditado en primer grado y conspiración para cometer asesinato. En marzo de 1996 recibió la pena de muerte y otros 25 años de prisión por la conspiración. La Corte Suprema de Tennessee confirmó tanto las condenas como la sentencia capital en 1998. Shipp, que tenía 17 años cuando ocurrió el crimen y no podía ser condenado a muerte, recibió cadena perpetua y otra condena por conspiración; Peterson se declaró culpable de complicidad posterior al asesinato y recibió seis años de libertad condicional. Pike fue la única de los acusados condenada a muerte.

Durante los años posteriores, la defensa de Pike centró parte de sus recursos en su edad al momento del crimen, antecedentes de abuso sexual y violencia durante la infancia y diagnósticos posteriores de trastorno bipolar y estrés postraumático. Sus abogados sostuvieron que elementos relevantes de ese historial no habían sido presentados adecuadamente como factores atenuantes durante el proceso original. El gobernador Bill Lee rechazó el pedido de clemencia el 28 de septiembre. Dos días después, el Sexto Circuito suspendió temporalmente la ejecución para estudiar parte de esos planteos, pero la Corte Suprema de EE.UU. permitió finalmente que continuara.

El fracaso del procedimiento abrió ahora una nueva etapa. Lee ordenó una revisión integral a cargo de terceros y determinó que la ejecución que todavía quedaba programada en Tennessee durante 2026 no se realizará este año. El caso también vuelve a poner bajo examen el protocolo estatal: Tennessee adoptó en diciembre de 2024 un sistema de una sola droga basado en pentobarbital, después de haber paralizado las ejecuciones en 2022 para revisar sus procedimientos. En mayo de 2026 el estado ya había tenido que cancelar la ejecución de Tony Carruthers porque el equipo no consiguió establecer correctamente las vías intravenosas. En el caso de Pike, sin embargo, las dos dosis previstas sí fueron administradas y la reclusa sobrevivió, una circunstancia que especialistas citados por AP describieron como excepcional en la historia reciente de la pena capital estadounidense.