por Redacción NewsDigitales
El golpe comando registrado esta semana en un country de la localidad de Canning no fue un hecho aislado. Es que según un relevamiento elaborado la Asociación Latinoamericana de Seguridad (ALAS), junto con otras organizaciones, los countries y barrios cerrados registran durante 2026 un episodio de inseguridad cada poco más de siete días,
“En lo que va de 2026 tenemos un evento cada siete y pico de días”, señaló a NewsDigitales Raúl Castro, abogado, licenciado en Seguridad Privada y especialista en seguridad en urbanizaciones privadas.
El especialista aclaró que la cifra representa una mejora respecto de otros momentos, en los que se llegaron a registrar hechos cada tres días y medio aproximadamente. También recordó que durante la pandemia los episodios disminuyeron fuertemente, en un contexto general de menor circulación.
Pero la reducción de algunos ataques desde el exterior no significa que el problema haya desaparecido. Según Castro, en los últimos tiempos comenzó a observarse una transformación en las modalidades delictivas dentro de las urbanizaciones privadas.
“Ha habido menos eventos de intrusión perimetral, pero más eventos de delito interno”, advirtió.
Uno de los fenómenos que mencionó está relacionado con los alquileres temporarios dentro de los countries. En esos casos, personas que acceden legítimamente a una vivienda pueden utilizar su estadía para conocer movimientos, observar otras propiedades y realizar tareas de inteligencia.
“Va, alquila su vivienda, hace la inteligencia pertinente y un día determinado cargó sus vehículos y se fue con las casas de los costados”, describió Castro.
Pese a esa mutación, las intrusiones desde el exterior continúan concentrando una parte importante de los hechos. Castro sostuvo que, según los relevamientos de ALAS, más del 90% de los episodios vinculados a amenazas externas se producen a través de los perímetros de los barrios.
La explicación, señaló, está relacionada con la extensión de esas superficies. Algunas urbanizaciones poseen varios kilómetros de cercos, muros o alambrados que deben ser controlados de manera permanente.
“Un perímetro no es otra cosa que un retardante, no es un impedimento”, explicó.
La diferencia entre un barrio más o menos expuesto depende, según el especialista, de la tecnología utilizada, la inversión realizada y la eficiencia del dispositivo de seguridad.
El objetivo no consiste necesariamente en construir una barrera imposible de atravesar, sino en elevar las dificultades y los costos para quien intenta ingresar.
El miércoles pasado la inseguridad golpeó en el country Horizontes al Sur, en Canning. Allí un grupo de alrededor de diez hombres armados y con los rostros cubiertos protagonizó durante la madrugada una violenta incursión.
La secuencia comenzó cuando los sospechosos arribaron al acceso del complejo a bordo de dos vehículos. Según informó Diario Canning, una vez en el lugar dominaron rápidamente a quienes estaban en la guardia y tomaron el control del ingreso.
Entre las personas reducidas estaba un efectivo policial que reforzaba la seguridad del barrio. En medio de esos minutos de tensión, los atacantes lograron desarmarlo y se apoderaron de su pistola reglamentaria.

Pese al despliegue y a la cantidad de integrantes del grupo, los delincuentes finalmente desistieron de continuar con el golpe y escaparon. Hasta el momento no se informó que hayan conseguido ingresar a alguna vivienda ni se registraron personas heridas.
La administración de Horizontes al Sur reconoció lo sucedido horas después mediante un comunicado dirigido a los propietarios. Allí describió a los intrusos como “un grupo de aproximadamente 10 personas, encapuchadas, armadas y en dos autos” y confirmó que lograron reducir “a la guardia y al policía de apoyo”.
Según la misma comunicación, la reacción del personal de seguridad y el llamado de un vecino permitieron dar aviso rápidamente a la Policía. Tras la huida de los sospechosos, efectivos de la fuerza llegaron al lugar y comenzaron las primeras actuaciones para reconstruir lo ocurrido e identificar a los integrantes del grupo.
Castro también advirtió que los ataques contra countries suelen involucrar delincuentes con un nivel de planificación distinto al de los delitos ocasionales.
“El delincuente que va a ese lugar es un delincuente de otro tipo, llamémosle más profesional”, sostuvo. Eso implica, según explicó, estudiar los sistemas de seguridad, conocer los movimientos internos y obtener información sobre posibles víctimas. Y en ese punto aparece otra vulnerabilidad: la información que circula dentro de los propios barrios.

Conversaciones sobre operaciones inmobiliarias, movimientos de dinero o actividades de determinados vecinos pueden convertirse en datos útiles para una banda.
Castro ejemplificó con el caso hipotético de una persona que vende una propiedad y comenta públicamente que recibirá una suma importante de dinero en efectivo. Para un delincuente que logró acceder a esa información, ese dato puede resultar suficiente para planificar un ataque.
Por eso, el especialista insistió en que los countries continúan siendo espacios más protegidos que el entorno abierto, pero están lejos de ser lugares aislados del delito.
La combinación entre intrusiones tradicionales, inteligencia previa y nuevas modalidades internas obliga, según planteó, a revisar permanentemente los sistemas de seguridad y a evitar una falsa sensación de protección por el simple hecho de vivir detrás de una barrera.