A nivel de consumo interno, la carne vacuna vive un momento complejo y no logra revertir los números en caída al momento de medir las ventas en los mostradores. De todos modos, esto no significa que se come menos carne: tanto la de cerdo y sobre todo la aviar permiten equilibrar los niveles y la ingesta de proteína animal en Argentina sigue entre las más elevadas a nivel mundial.
El punto clave en esta tendencia es la sustitución entre carnes, que permite sostener un consumo total elevado. En nuestro país, se ubica sobre los 114 kilos anuales por habitante, entre vacuna, aviar y porcina.
Esto se refleja en que, pese a la menor disponibilidad y los mayores precios de la carne vacuna, el consumo total de carnes no cayó, dado que los hogares sustituyeron una parte del consumo bovino por pollo y cerdo.

De acuerdo a un informe elaborado por Juan Manuel Garzón y Franco Artusso -del IERAL de la Fundación Mediterránea- por primera vez en la historia, el consumo de carne aviar acumulado en los últimos doce meses se ubicó ligeramente por encima del consumo de carne vacuna: 47 frente a 46,7 kilos por habitante, respectivamente. El consumo de cerdo, por su parte, sigue batiendo récords, aunque sobre un nivel inferior calculado en 20,1 kilos por habitante.
"Para entender este cambio, conviene tener en cuenta que la carne vacuna no solo se encareció en términos absolutos —respecto a su propia historia— sino también frente a sus principales sustitutos", explicaron los autores del informe.
Al comparar los precios entre los cortes vacunos y aviares, se puede tomar dimensión de las diferencias de precios. En el último año, el valor de un kilo de carne vacuna equivalió al de 3,6 kilos de pollo entero y al de 1,9 kilos de pechito de cerdo. Es decir, con el valor de un kilo de carne vacuna pudieron comprarse aproximadamente tres kilos y medio de pollo, o alternativamente, casi dos kilos de cerdo.

La comparación interanual confirma que ese movimiento se debió no solo a que el promedio de los 18 cortes vacunos aumentó 13,3% en términos reales, sino también a que el pollo y el cerdo bajaron ambos casi 4% interanual. "La combinación de estos movimientos explica por qué la carne vacuna se encuentra en niveles históricamente elevados respecto de sus dos principales sustitutos", señalaron.
De este modo, el resultado de este reacomodamiento de precios fue una sustitución entre carnes que permitió sostener un consumo total elevado. Entre agosto de 2025 y julio de 2026, último período con información comparable para las tres series, el consumo conjunto de las principales carnes alcanzó 113,8 kilos por habitante, apenas 2% menos que en los doce meses anteriores y en niveles similares a los promedios de los últimos cinco y diez años.
Un informe reciente de la Federación Porcina Argentina (FPA) permite visualizar que estas diferencias en los precios también son notorias al comparar con los cortes de cerdo. La entidad elaboró un informe analizando las diferencias y los resultados fueron contundentes: la carne de cerdo cuesta la mitad, con diferencias de hasta un 192% en mostrador
De acuerdo con el relevamiento mensual de precios realizado por la FPA, los cortes vacunos resultan en promedio un 128% más costosos en carnicerías y un 95% más caros en hipermercados respecto de sus equivalentes porcinos. En las carnicerías -según el informe- con el valor de un kilo de carne se pueden comprar hasta 2,8 kilos de cortes porcinos.
En los principales cortes vendidos en carnicerías, el detalle de las diferencias es el siguiente: ·