Indonesia habilitó el acceso de cítricos, soja y trigo de consumo humano procedentes de Uruguay. La decisión fue anunciada por Yamandú Orsi el 1 de octubre y detallada este viernes 2 por la Presidencia uruguaya. La apertura incorpora un nuevo destino asiático para esos rubros, pero todavía no supone embarques, contratos cerrados ni volúmenes de venta confirmados.
La novedad amplía una relación comercial hasta ahora concentrada en otros bienes. En 2024, Uruguay vendió a Indonesia principalmente maderas por USD 9 millones, crustáceos por USD 3 millones y cueros curtidos por USD 1 millón. La diversificación cobra peso tras un agosto en el que la soja uruguaya exportó USD 86 millones, 70% menos interanual por la menor cosecha.
El acceso fue precedido por una inspección fitosanitaria realizada entre el 25 y el 29 de mayo. Especialistas de la Autoridad de Cuarentena de Indonesia revisaron controles sobre fruta fresca, zonas productivas, plantas de empaque y laboratorios para análisis de cítricos, soja y trigo. Participaron la Dirección General de Servicios Agrícolas y el LATU, tras más de quince años de gestiones.
La habilitación elimina una barrera regulatoria, aunque la oportunidad comercial dependerá de cada operación. Los exportadores deberán convertir el acceso formal en acuerdos, precios competitivos, logística y cumplimiento documental. En cítricos pesan los tiempos y la conservación; en soja y trigo, la escala y el flete. Por eso, el impacto económico todavía no puede medirse solo a partir de la autorización.

La apertura integra una estrategia iniciada en 2025 para ampliar la presencia uruguaya en el sudeste asiático. Indonesia ya había habilitado la leche en polvo y el primer embarque se concretó recientemente. En agosto, una misión de Cancillería, Ganadería, Inale e Inac viajó al país. Uruguay busca así ganar espacio en una región articulada alrededor de la ASEAN y con reglas sanitarias propias.

El próximo paso será transformar la habilitación en ventas efectivas y comprobar qué empresas pueden sostener ese mercado. Uruguay XXI y la Agencia Nacional de Desarrollo acompañan a firmas interesadas. La carne bovina continúa pendiente de autorización y debe tratarse como una negociación separada. Hasta que aparezcan contratos y primeros embarques, Uruguay habrá sumado acceso, pero todavía no un flujo comercial consolidado.