China fijó para 2030 una cobertura rural de agua corriente del 98% y 2,67 millones de hectáreas irrigadas adicionales. El Ministerio de Recursos Hídricos presentó las metas el 30 de septiembre en Beijing dentro de la hoja de ruta de la red hídrica moderna. Son objetivos para los próximos cuatro años, no obras terminadas, y se combinan con nuevas capacidades de almacenamiento y defensas frente a inundaciones.
El punto de partida muestra una red extensa, pero todavía con brechas entre regiones y usos. A fines de 2025, el agua corriente llegaba al 96% de las zonas rurales y la red hídrica nacional cubría el 80,3% del territorio. Para 2030, el segundo indicador debe alcanzar 82%. Entre 2021 y 2025, China inició 181 grandes proyectos hídricos y puso 94 en funcionamiento.
El plan busca que abastecimiento doméstico, riego y control de crecidas funcionen como partes de una misma red. Combina corredores nacionales con redes provinciales y locales, moderniza distritos de riego y estandariza el suministro rural. Para anticipar inundaciones incorpora reservorios, ríos, diques y áreas de retención, además de datos de satélites, radares y estaciones hidrológicas, según el plan oficial.
La defensa contra inundaciones tendrá metas físicas que permiten medir el avance hasta el final de la década. China prevé sumar 15.000 millones de metros cúbicos de capacidad en reservorios y adecuar al estándar previsto el 91% de los diques principales. El objetivo cobra relevancia tras las inundaciones asociadas a Bavi, aunque reducir daños dependerá también del mantenimiento, la operación y las alertas locales.

Alcanzar el 98% nacional no significa que todas las aldeas vayan a tener la misma calidad, presión o continuidad del servicio. El salto parte de un 96% registrado a fines de 2025 y de una meta intermedia de 97% para 2026. La ejecución deberá resolver redes dispersas, fuentes inestables y costos de operación en zonas remotas, además de evitar que el riego agrave la presión sobre acuíferos.

Los próximos balances oficiales permitirán separar la planificación de los resultados efectivamente alcanzados. El seguimiento deberá observar los 40 millones de mu irrigados adicionales, la nueva capacidad de reservorios y el porcentaje de diques adecuados. El proyecto también prevé un centro nacional de despacho y centros por cuenca para coordinar información sobre abastecimiento, agricultura, inundaciones y protección de ecosistemas.