por Redacción NewsDigitales
El histórico baterista de La Renga, Jorge “Tanque” Iglesias, visitó El Living de NewsDigitales, donde fue entrevistado por Juan Ignacio Provéndola en una charla que recorrió más de tres décadas de rock argentino. Desde sus primeros pasos en el heavy metal hasta las multitudinarias giras con la banda de Mataderos, el músico abrió el archivo de sus recuerdos y también dejó pistas sobre lo que puede venir para el grupo.
Antes de convertirse en una pieza fundamental de La Renga, Iglesias dio sus primeros pasos en Nepal, banda a la que llegó casi de casualidad. Según recordó, originalmente había una prueba para cantante a la que se presentó Tete, pero el grupo también necesitaba un baterista. “Tete no quedó y me avisó a mí. Le dijo a los muchachos de Nepal y me fui a probar y quedé”, relató. Allí permaneció durante dos o tres años y comenzó formalmente su recorrido musical.

Durante un tiempo, incluso, Nepal y La Renga convivieron en su vida. Tanque tocó en ambas bandas hasta que llegó el momento de elegir. “En un momento tenía que dejar una y opté por La Renga, como la historia ya nos lo demuestra”, recordó. Con Nepal llegó a grabar dos demos en cassette y compartió escenarios con grupos como Letal y Hermética, en una escena metalera que todavía daba sus primeros pasos en el país.
La conversación también viajó hacia Esquivando charcos, el trabajo que marcó los primeros años de La Renga. Iglesias recordó que aquel material había sido concebido inicialmente como una suerte de demo y apareció primero en cassette. Para él no significaba el debut absoluto dentro de un estudio, aunque sí representaba una experiencia mucho más profesional que sus grabaciones anteriores.
El salto posterior fue enorme. Con Despedazado por mil partes, La Renga ingresó en otra dimensión y trabajó junto a Ricardo Mollo. “Ahí aprendimos mucho con Mollo, sobre todo de sonido”, señaló Tanque, quien recordó las pruebas con guitarras, tambores y distintas técnicas de grabación. Para el baterista, aquella experiencia también significó aprender sobre afinación y comprender con mayor profundidad el trabajo dentro de un estudio.
Pero antes de llenar estadios hubo carpas, playas, viajes y escenarios improvisados. Villa Gesell ocupa un lugar especial en la memoria del músico. La primera gira de La Renga fuera de Buenos Aires tuvo a la Costa Atlántica como protagonista: viajaban con los equipos, acampaban y llegaron a tocar en plena calle conectándose con un alargue desde un local. “Nos dieron un alargue y tocamos en la calle”, recordó sobre aquellos años en los que todo estaba por construirse.
Décadas después, aquellas aventuras dieron paso a giras internacionales. En su último recorrido europeo, La Renga pasó por ciudades como Berlín y Copenhague, un destino que incluso sorprendió al propio Tanque. El baterista contó que aprovechan los dos o tres días que permanecen en cada ciudad para recorrerlas y destacó especialmente la experiencia en Dinamarca. “Una ciudad fantástica”, definió a Copenhague.

La conexión con los argentinos que viven en el exterior aparece como una constante. Según Iglesias, en esos conciertos predomina el público argentino y de habla hispana, aunque también se acercan espectadores locales. “Se ponen recontentos los pibes cuando vamos, se ve que extrañan y se ponen eufóricos”, explicó. Barcelona es otro de los puntos fuertes de esa relación: Tanque calculó que La Renga ya pasó cerca de 15 veces por la ciudad catalana.
La música también llevó a la banda por escenarios impensados. Iglesias recordó presentaciones en México, Nápoles y Brasil, entre otros destinos. La experiencia napolitana quedó particularmente marcada por el cariño hacia Diego Maradona: “Sentís cómo lo querían al Loco, a Diego”, contó. También mencionó Florianópolis y un festival callejero en San Pablo como parte de esa extensa ruta internacional.
Pese a tantos años compartidos, Tanque aseguró que la relación musical entre los integrantes sigue activa. Antes de cada concierto, la banda intensifica los ensayos y llega a reunirse tres o cuatro veces por semana durante los 15 días previos. Allí repasan prácticamente toda la lista de canciones para shows que pueden acercarse a las tres horas.

Incluso después de tocar, existe un ritual particular: los músicos vuelven a mirar fragmentos de los recitales registrados por las cámaras de las pantallas. No lo hacen necesariamente para buscar errores, sino por placer. “Para disfrutar”, explicó Iglesias. Entre charlas y alguna copa, vuelven sobre partes de una experiencia que desde arriba del escenario no pueden observar de la misma manera.
Y entre tantos recuerdos apareció la pregunta inevitable: ¿hay nueva música de La Renga en camino? Tanque confirmó que el proceso ya comenzó, aunque sin apuros. “El otro día estábamos sacando un tema nuevo, pero estamos tranquis con eso”, reveló. Luego fue un poco más allá y dejó abierta una puerta importante: “Espero que el año que viene por ahí arrancar con otro álbum, con otra cosa”.
Iglesias también explicó parte de la cocina creativa del grupo. Chizzo suele llegar con una maqueta sencilla y una base rítmica, y a partir de allí comienza el trabajo colectivo. En el caso del baterista, esa estructura inicial funciona como punto de partida para incorporar sus propios arreglos y construir el ritmo definitivo de la canción.
El proceso puede demandar horas e incluso días. “Hay que trabajarlo para que salga bien”, reconoció. Tanque se definió además como un músico esencialmente autodidacta y recordó algunas de sus grandes referencias detrás de los parches. Entre ellas destacó especialmente a John Bonham, histórico baterista de Led Zeppelin: “Cuando escuché a Bonham, ya se acabó todo para mí”. También mencionó a Ian Paice y, posteriormente, a los bateristas ligados al sonido de Pantera.
El recorrido de Iglesias permite explicar buena parte de la historia de La Renga: desde aquellos viajes cargando platos de batería en colectivos, los cassettes y los escenarios improvisados hasta las giras europeas y los recitales multitudinarios. Una historia que, lejos de quedar archivada, todavía tiene capítulos por escribir. Y si aquella frase deslizada en El Living de NewsDigitales se convierte en realidad, el próximo podría llegar en forma de un nuevo disco de La Renga.