En el último tramo del año y con oficialismo que ya activó el "modo campaña", en el Congreso Nacional se debaten temas sensibles para el sector agroindustrial. Los reclamos por la quita en los derechos de exportación siguen presentes por parte del campo, pero ya no ocupan un lugar preponderante en la agenda y en este escenario, existen dos cuestiones centrales: las normativas vinculadas a semillas y biocombustibles.
En el primer caso, el Gobierno nacional busca acelerar el debate y quiere preparar una propuesta con sello propio, mientras semilleros y productores no pueden acordar el pago de regalías por el uso de las innovaciones. Por el lado de los biocombustibles, quedaron en evidencia las fuertes internas que existen en el negocio. Y si bien el proyecto de ley impulsado por la senadora Patricia Bullrich logró la media sanción en el Senado, promete un intenso debate en la Cámara Baja.
Javier Preciado Patiño es ingeniero agrónomo, director de RIA Consultores y exsubsecretario de Mercados Agropecuarios entre los años 2019 y 2023, durante la gestión del expresidente Alberto Fernández. En el Living de NewsDigitales, brindó su mirada sobre estas dos cuestiones.
Al referirse a la Ley de Semillas, fue categórico: la falta de avances en la legislación local es un escollo para el desarrollo tecnológico y profundiza las desventajas competitivas frente a los principales productores agrícolas de la región. Y con respecto a los biocombustibles, aportó una nueva variable a tener en cuenta, más allá de los porcentajes de corte.
En el caso del biodiésel, advirtió que Brasil impulsa el uso de aceite de soja para producir biodiésel y aumentar la molienda, con el consecuente crecimiento de la oferta de harina de soja. Para Preciado Patiño, si nuestro país no adopta alguna medida similar, corre riesgo de perder terreno con un producto valioso como es la harina de soja.
-¿Qué estás viendo en general de políticas para el sector y qué balance hacés de lo que se ha tratado este año hasta el momento?
-Lo peor es que no se avanza con la ley de semillas. Había un compromiso del Gobierno de adherir a UPOV 91, que sería un poco el ancla a partir de la cual se puede empezar a discutir la revisión de la ley de semillas. ¿Y por qué es importante? Acá hay una competencia muy fuerte entre Estados Unidos, Brasil y Argentina. Esto es así. Somos colaboradores, cooperadores, pero somos básicamente competidores. Brasil tiene un potencial en superficie infernal, eso lo sabemos todos, pero tiene las condiciones para que esté recibiendo mayor tecnología en temas de semillas. Los semilleros miran a Brasil y dicen: “Yo llevo allá la tecnología porque allá la recupero”.
-¿Qué caso concreto podés mencionar?
-Un ejemplo es Syngenta, que es una compañía hoy china que había comprado Nidera. En los últimos tres años -sin contar 2026- en Brasil registró 112 nuevas variedades de soja y en Argentina registró siete. Claro, no es negocio, siendo que el área brasileña es dos veces y media más grande que la nuestra en soja, registró doce veces más variedades. Porque acá, si la variedad es buena, la perdiste. Te hicieron una multiplicación informal basada en el uso propio y vos perdiste la tecnología.
-¿En que instancia está el Gobierno con esta cuestión?
-Eso es lo urgente y, la verdad, ahí el oficialismo cedió ante la Mesa de Enlace, porque tiene un compromiso escrito con Estados Unidos para aprobar el UPOV 91 y todavía no apareció el proyecto del Poder Ejecutivo. Para no pelearse con la Mesa de Enlace, entonces les dice: ustedes generen el consenso con los semilleros y los productores y, sobre ese consenso, yo avanzo para no prenderme fuego. Ahora, es difícil lograr un consenso, cuando uno quiere cobrar y otro no quiere pagar.
-¿Qué pasa con el tema biocombustibles?
-Todo lo que es etanol, caña de azúcar y maíz está arreglado y están de acuerdo. Están en el 12%, se irían al 15%: seis para la caña, seis puntos para el maíz. Los otros tres puntos se los termina comiendo el maíz. Con eso, Agricultores Federados dispara su inversión, hay otra inversión para General Villegas. Entonces están esperando eso y apretar el botón. El problema es el biodiésel, me parece que estamos en un momento de quiebre, en el sentido de que ni siquiera los propios oficialistas de provincias, que tienen una planta de biodiésel, que hoy abastece al corte y que mañana dejaría de abastecer, le vacían la reunión al oficialismo. Dicen: “Mirá, yo no puedo votar esto. Yo soy senador de esta provincia. Si con tu proyecto, el proyecto oficial, estos pibes tienen que ponerle un candado a la planta, yo no lo puedo votar”. ¡Los oficialistas!, no estoy hablando de la oposición.
-¿Dónde ves el nudo en el caso del biodiésel?
-Esto lo he venido trabajando, lo conozco bastante bien. El problema es que el Gobierno, a través de Energía, está emperrado en no subir el corte de los 10 puntos. La Ley 26.093 de 2006 creó las condiciones para la formación de una industria del biodiésel y del bioetanol. Entonces fue una ley de promoción. Paréntesis: acá en Brasil, en Indonesia, en Estados Unidos, en cualquier lado, los biocombustibles funcionan por normativa. Entonces el Gobierno dice: “Bueno, Indonesia tiene que cortar con el 50% de bio”. Dice listo y se arma el mercado. Pero ¿por qué te lo obliga? Es mandatorio. Entonces acá el Gobierno está emperrado en que no quiere pasar del 10%. Y realmente está complicado. Yo creo que incluso si llega a pasar en el Senado y pasa Diputados, esto viene para largo porque es muy discutido.
-¿Tenés el número de cuánto más consumo de aceite de soja implicaría una suba en el corte para gasoil?
-Sí, más o menos calculá que sacás de circulación 800.000 toneladas de aceite de soja. Todos los proyectos encaran el tema biocombustibles pensándolo como energía: diversifico la matriz energética y también tiene una cuestión ambiental. Pero se olvidan de que esto tiene una tercera parte, yo diría que es la más importante, que es la agroindustrial. Nosotros estamos a punto de ser superados por Brasil como exportadores de harina de soja. Brasil está metiendo todas las fichas a utilizar el aceite de soja para hacer biodiésel porque así cambia el sentido de su exportación del complejo soja, que hoy depende de que China le compre el poroto. Entonces, están hablando del tren que va a pasar desde la costa del Atlántico, va a llegar a Perú y van a salir de ahí a China con los porotos o con el maíz eventualmente. Entonces Brasil dice: “Esto es riesgoso para nosotros”.
¿Y que hacen nuestros vecinos ante este escenario?
-Incentivan el uso de aceite de soja para hacer biodiésel. Entonces tenés que moler más y, si molés más, te queda más harina. Y con la harina vamos a todos lados. Vamos a África, al centro de Asia, al sudeste asiático, a toda Europa del Este, en fin. Tenés un montón de mercados que son los que tiene la Argentina. Entonces, si nosotros no hacemos algo parecido, nos llevan puestos, esto es lo que tiene que entender el Gobierno y todo el Congreso.