La Casa de Orange-Nassau quedó frente a uno de los análisis más incómodos de su propia historia. Una investigación independiente impulsada por el rey Willem-Alexander concluyó que los antepasados de la actual familia real neerlandesa participaron de manera activa en el sistema colonial de los Países Bajos y contribuyeron durante siglos a sostener estructuras de explotación y esclavitud.
El trabajo fue iniciado en 2022 por decisión del propio monarca y estuvo a cargo de la Universidad de Leiden. Cerca de 60 especialistas trabajaron durante tres años sobre un período que comienza alrededor de 1600 y llega hasta la actualidad. El resultado fue reunido en cinco volúmenes que Willem-Alexander recibió personalmente el viernes 2 de octubre.
La principal conclusión rompe con la imagen de una monarquía simplemente vinculada de manera indirecta al imperio neerlandés. Los investigadores sostienen que la Casa de Orange-Nassau se involucró con convicción y sin reservas sustanciales en el colonialismo, respaldó la expansión de ese sistema y no se opuso durante siglos a la esclavitud.
El estudio también diferencia las distintas formas de beneficio. La familia real habría obtenido muy poco dinero directamente del comercio transatlántico de personas esclavizadas, pero acumuló importantes ganancias gracias al sistema colonial en su conjunto, especialmente en las antiguas Indias Orientales Neerlandesas, actual Indonesia. Solo durante el siglo XIX, esos beneficios fueron estimados en alrededor de 650 millones de dólares a valores actuales.
La investigación también señala que miembros de la dinastía respaldaron la represión de resistencias en los territorios coloniales y participaron de una estructura política que permitió mantener durante generaciones ese orden.
Al recibir los cinco tomos, Willem-Alexander reconoció que las conclusiones son duras y que confirman responsabilidades que durante mucho tiempo fueron abordadas de manera incompleta. El rey sostuvo que conocer ese pasado resulta necesario para entender sus consecuencias actuales y recordó que el colonialismo y la esclavitud todavía tienen impacto en la sociedad neerlandesa.
Durante la presentación, Willem-Alexander insistió en que la revisión histórica no puede limitarse a una cuestión académica. “Sólo cuando miramos honestamente el pasado —incluyendo todas las divisiones y el sufrimiento— y lo sentimos, podemos sentar las bases de confianza para un futuro común”, afirmó el monarca. La frase resumió el tono con el que buscó recibir una investigación que expone de manera directa la responsabilidad histórica de su propia dinastía.
El gesto tiene un peso particular porque fue el propio monarca quien pidió una investigación independiente y permitió que sus resultados fueran publicados íntegramente. En 2023, Willem-Alexander ya había pedido disculpas por el papel de los Países Bajos en la esclavitud.
La presentación abrió inmediatamente una nueva discusión. El Instituto Nacional para el Pasado y el Legado de la Esclavitud consideró positivo el trabajo, pero reclamó que ahora exista una etapa centrada en educación, responsabilidad histórica y justicia reparadora.
El gobierno, sin embargo, marcó un límite. El primer ministro Rob Jetten descartó nuevas reparaciones económicas y recordó que existe un programa estatal financiado desde las disculpas oficiales por la esclavitud.
Así, una investigación nacida dentro de la propia monarquía terminó colocando nuevamente a la Casa de Orange-Nassau en el centro de un debate que ya no gira únicamente alrededor de lo ocurrido siglos atrás, sino también sobre qué hacer hoy con esa herencia.