Un año después de asumir como jefe de Estado, Guillaume de Luxemburgo comienza a dejar su propia marca en una de las monarquías más pequeñas de Europa. El 3 de octubre de 2025 sucedió a su padre, Henri, después de que este abdicara tras casi 25 años en el trono. Doce meses más tarde, la Casa Gran Ducal difundió un balance que permite observar cuáles fueron las prioridades del nuevo reinado.
Desde su juramento ante la Cámara de Diputados, Guillaume planteó tres principios para su función: neutralidad política, respeto por las instituciones democráticas y una mayor cercanía con la sociedad. Esa última idea terminó convirtiéndose en uno de los rasgos más visibles de su primer año.
El cambio comenzó apenas un día después de asumir. Guillaume y su esposa, la gran duquesa Stéphanie, recorrieron distintas localidades del país y posteriormente continuaron esos encuentros mediante las tradicionales Joyeuses Entrées, visitas destinadas a mantener contacto directo con las distintas regiones de Luxemburgo.
Durante esos recorridos, el matrimonio puso especial atención en asociaciones locales, voluntarios, trabajadores, productores y organizaciones sociales. También participaron de iniciativas destinadas a personas en situación de vulnerabilidad e incluso sirvieron comidas en un comedor social de Bonnevoie pocas semanas después del cambio de trono.
Los números muestran la intensidad de esa agenda. Durante el primer año hubo 47 visitas y desplazamientos oficiales dentro de Luxemburgo, además de 78 encuentros con autoridades e instituciones nacionales.

Otro de los ejes que Guillaume buscó instalar fue el vínculo con las nuevas generaciones. Desde su primer discurso como gran duque llamó a los jóvenes a desarrollar pensamiento crítico frente a los cambios tecnológicos y a involucrarse activamente en la sociedad.
En los meses siguientes recibió a integrantes del Parlamento de los Jóvenes, reconoció proyectos juveniles y reforzó su histórica relación con el movimiento scout. En mayo de 2026 fue nombrado presidente honorario de la World Scout Foundation.
Stéphanie también adquirió un perfil propio. Como gran duquesa, profundizó su participación en proyectos de cohesión social, salud y preservación de los oficios y las tradiciones luxemburguesas, además de asumir la presidencia de la Cruz Roja del país.

La transición también se reflejó fuera de las fronteras. Guillaume y Stéphanie realizaron 16 viajes oficiales internacionales y visitaron, entre otros destinos, Bélgica, Alemania, Países Bajos, España, Francia y el Vaticano.
En septiembre, Guillaume pronunció además su primer discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas como jefe de Estado, mientras que pocos días después recibió al presidente de Finlandia en la primera visita de Estado organizada durante su reinado.
Después de un año, la transición iniciada con la abdicación de Henri dejó de ser únicamente un cambio generacional. Guillaume intenta construir una monarquía con mayor presencia territorial y social, mientras comienza a definir qué lugar quiere ocupar la Casa Gran Ducal en el Luxemburgo de las próximas décadas.