por Redacción NewsDigitales
La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta del futuro para convertirse en parte de la vida cotidiana y también del sistema judicial. Para analizar sus oportunidades, riesgos y desafíos, el doctor Juan Manuel Fascia visitó El Living de NewsDigitales, donde fue entrevistado por Aldana San José para la sección Judiciales.
Fascia es presidente del Instituto de Inteligencia Artificial del Colegio de Abogados de Rosario y especialista en la materia. Durante la conversación sostuvo que el avance tecnológico forma parte de una transformación mucho más profunda, vinculada con la denominada cuarta revolución industrial, donde también aparecen la robótica, los neuroderechos y la internet de las cosas.
Para el especialista, la abogacía tiene un papel central frente a este escenario. “La sociedad tiene a la abogacía como garante”, planteó, al considerar que los profesionales del derecho deben custodiar que la transformación tecnológica mantenga una mirada humanista y respete los derechos y garantías de las personas.
Uno de los principales desafíos es establecer hasta dónde debe llegar la regulación. Fascia repasó distintos modelos internacionales y señaló que existen grandes diferencias entre el esquema europeo, estadounidense, japonés y chino.

Argentina, consideró, se encuentra algunos pasos por detrás, aunque eso también puede representar una oportunidad para observar las experiencias internacionales antes de establecer sus propias reglas.
“Se requiere un marco regulatorio, pero que no afecte al desarrollo”, sostuvo. Para Fascia existen áreas particularmente sensibles, como la niñez y el derecho penal, donde fenómenos como los deepfakes pueden provocar daños graves y requieren respuestas concretas.
El uso de inteligencia artificial dentro de la abogacía ocupó buena parte de la entrevista. Fascia explicó que estas tecnologías permiten procesar enormes cantidades de información, pero advirtió que el profesional continúa siendo responsable por aquello que finalmente presenta o firma.
Uno de los mayores peligros son las denominadas “alucinaciones”: respuestas que pueden parecer perfectamente coherentes, pero que contienen información falsa, fallos inexistentes o interpretaciones incorrectas.
Por eso, remarcó la importancia de verificar las fuentes y mantener un control “adecuado y suficiente”. Para el especialista, la IA debe funcionar como una asistencia para el abogado y no como un reemplazo de su capacidad de análisis.
“La tecnología tiene que venir a ser una bicicleta para nuestra mente, para agilizarla, no una silla de ruedas para nuestros pensamientos”, graficó.
Fascia fue todavía más lejos al analizar el futuro inmediato de la profesión. Según explicó, los abogados no necesitan convertirse en expertos tecnológicos, pero sí comprender las herramientas disponibles, sus riesgos y las posibilidades que ofrecen.

En ese sentido, sostuvo que llegará un momento en el que ignorar completamente estas tecnologías podría convertirse en una negligencia profesional. Como ejemplo, mencionó situaciones del derecho penal en las que un abogado puede recibir decenas de páginas de información pocos minutos antes de una audiencia.
La IA permite procesar rápidamente esa documentación y detectar elementos relevantes que podrían beneficiar a una persona representada. “En poco tiempo va a ser parte”, aseguró Fascia, quien comparó esa transformación con los avances tecnológicos que permiten a los médicos contar con mejores herramientas para realizar diagnósticos.
La inteligencia artificial también podría acelerar tareas repetitivas dentro de los tribunales. Fascia mencionó la posibilidad de automatizar controles básicos de documentación o determinados decretos para reducir procesos que actualmente pueden demorar semanas.
Sin embargo, puso un límite claro: “Una Justicia lenta no es Justicia, pero tampoco una Justicia rápida a cualquier costo va a ser Justicia”.
El especialista consideró que jueces, abogados y demás operadores judiciales ya utilizan estas tecnologías, por lo que resulta necesario establecer lineamientos institucionales y mecanismos de control en lugar de ignorar una realidad que ya existe.
Lejos de plantear un escenario en el que las máquinas reemplacen completamente a los profesionales, Fascia defendió la posibilidad de utilizar la tecnología para recuperar aquello que considera esencial en la relación entre un abogado y su cliente: el vínculo humano.
Automatizar la recopilación y organización de datos, explicó, permite que el profesional dedique más tiempo a escuchar a la persona que tiene enfrente, comprender su situación y construir una relación de confianza.

Para Fascia, la IA puede optimizar tareas, pero no reemplazar la empatía de quien acompaña a una persona atravesada por un conflicto judicial. El desafío pasa entonces por utilizar la tecnología para potenciar las capacidades humanas y no para desplazarlas.
El avance de la automatización también tendrá consecuencias sobre el mercado laboral. Fascia consideró que determinados trabajos repetitivos probablemente desaparezcan o cambien profundamente.
Entre ellos mencionó tareas de redacción, transcripción y actividades mecánicas que actualmente pueden automatizarse. Sin embargo, sostuvo que esto no significa necesariamente la desaparición del trabajador, sino una transformación de sus funciones.
En el caso particular de los abogados, su pronóstico fue claro: la profesión seguirá siendo necesaria, pero cambiará la manera de ejercerla. “Sí va a desplazar al que no la use”, señaló sobre la inteligencia artificial y la brecha que comienza a generarse entre profesionales que incorporan estas tecnologías y aquellos que no lo hacen.
Sobre el cierre, Fascia destacó la incorporación de derechos digitales en la Constitución de Santa Fe, entre ellos los neuroderechos, la alfabetización digital y el derecho a la conexión.
Pero también planteó otra discusión: el derecho a la desconexión. Para el especialista, una persona debería conservar la posibilidad de no utilizar determinadas tecnologías o redes sociales sin que esa decisión tenga consecuencias negativas sobre aspectos de su vida.
“No tener redes” no debería transformarse en un impedimento para acceder a un trabajo, obtener un crédito o ejercer otros derechos. Frente a una transformación tecnológica que avanza a enorme velocidad, Fascia dejó así una idea central: incorporar la inteligencia artificial será cada vez más necesario, pero mantener al ser humano en el centro seguirá siendo indispensable.