por Redacción NewsDigitales
Francisco Oneto pasó por El Living de NewsDigitales, donde fue entrevistado por Aldana San José para la sección Judiciales. El abogado penalista repasó su trayectoria, analizó el funcionamiento del sistema judicial argentino y profundizó sobre uno de los expedientes de mayor exposición pública en los que interviene: la causa por la muerte de Diego Maradona, donde representa a Leopoldo Luque.
Conocido popularmente como el abogado “nivel Dios”, Oneto relativizó ese calificativo y explicó que surgió a partir de un video que alcanzó una enorme repercusión en YouTube. Católico, incluso reconoció que el apodo le resulta incómodo desde el punto de vista religioso y académico. Para explicar su crecimiento profesional eligió una fórmula mucho más sencilla: estudiar, dedicar tiempo y trabajar para no dejar “ningún cabo suelto”.

El penalista también marcó una diferencia entre estudiar Derecho y ejercer verdaderamente como abogado. Según planteó, la universidad entrega conocimientos sobre las reglas jurídicas, pero la litigación exige aprender a utilizarlas frente a un tribunal para defender los intereses concretos de una persona.
Oneto consideró que el avance hacia sistemas adversariales y predominantemente orales obliga a revisar la preparación profesional. A su entender, las capacidades de un abogado penalista no deberían depender únicamente de cuánto se preocupe individualmente por capacitarse, sino que tendría que existir un nivel mínimo garantizado.
“La litigación es el arte de la persuasión”, resumió. En un juicio por jurados, explicó, el desafío consiste en transmitir hechos y conceptos jurídicos a ciudadanos que no necesariamente conocen Derecho, además de presentar la teoría del caso de manera comprensible y favorable para el representado.

En ese contexto, cuestionó cómo se aplican algunas garantías del proceso penal y puso especial énfasis en el principio de la duda a favor del acusado. Para Oneto, el trabajo del defensor consiste justamente en reclamar el respeto de esas garantías incluso cuando existe presión social para obtener una condena.
El abogado también rechazó la idea de que defender a una persona acusada de un delito implique justificar su conducta. “El defensor penal no es patrocinador de la delincuencia”, señaló al citar doctrina jurídica, y remarcó que incluso quien enfrenta las acusaciones más graves conserva derechos.
Desde esa perspectiva cuestionó las condiciones carcelarias y recordó casos de personas alojadas en situaciones que consideró incompatibles con un trato humano. También se refirió a los modelos penitenciarios de extrema dureza y sostuvo que el intercambio entre delito y sufrimiento físico ya fue probado históricamente sin solucionar el problema.

“No se puede legislar con las emociones”, advirtió. Para Oneto, la política criminal no puede construirse exclusivamente desde el reclamo de una víctima porque el sistema penal también puede equivocarse y alcanzar a personas que finalmente resulten inocentes.
Uno de los momentos centrales llegó cuando habló de Leopoldo Luque. Oneto explicó que su teoría del caso sostiene que Maradona murió como consecuencia de un evento agudo y que su defendido debe explicar ante el tribunal cada uno de los elementos utilizados en su contra.
También cuestionó la falta de transmisión completa de los debates judiciales. “Hay una publicidad ficta”, afirmó sobre los juicios que formalmente son orales y públicos pero que no pueden ser observados íntegramente por la sociedad. Según su mirada, esa intermediación obliga al público a conocer lo sucedido a través de interpretaciones posteriores.
Para Oneto, el juicio por la muerte de Maradona debió desarrollarse ante un jurado popular. Consideró que doce ciudadanos sin intereses profesionales dentro del Poder Judicial habrían permitido disminuir las sospechas sobre eventuales parcialidades y sostuvo que sus experiencias con jurados fueron de un “nivel de excelencia superlativo”.

Además, se refirió a la aparición de documentación médica correspondiente al padre de Maradona mezclada con la del exfutbolista. Señaló que la defensa se encontraba evaluando qué planteo realizar y no descartó que pudiera existir un motivo para solicitar una nulidad.
Sobre la responsabilidad de su cliente fue categórico. “Leopoldo Luque es inocente. 100% inocente”, aseguró. Argumentó que Luque es neurocirujano, que la internación domiciliaria estaba vinculada al tratamiento de una adicción y que, según la postura de la defensa, no existe una relación causal entre su conducta y la muerte.
Oneto reconoció que parte de la sociedad mantiene una mirada diferente, pero atribuyó esa percepción a una lectura parcial de las pruebas difundidas públicamente. A su entender, algunos audios conocidos pueden generar rechazo, pero eso no alcanza para establecer una responsabilidad penal por el fallecimiento.
Al ser consultado sobre cómo imagina el desenlace, volvió a mostrarse contundente: “En mi mente no puede derivar de otra forma que no sea una absolución a Luque”. Incluso sostuvo que su interpretación del expediente apunta a que la muerte se produjo por un cuadro agudo y que esa hipótesis debería conducir a una absolución.
Sobre el cierre, Oneto regresó a la formación profesional. Aunque aclaró que no es docente formal, participa como invitado en distintas cátedras y busca trasladar el conocimiento teórico hacia situaciones prácticas. Para él, un verdadero litigante debe contar con una profunda formación y saber seleccionar la herramienta adecuada para cada caso, en lugar de utilizar todos los recursos disponibles sin una estrategia jurídica concreta.